Piuranos van de libros en “FIL Lima 2022”

Piuranos van de libros en “FIL Lima 2022”

Por: Armando Arteaga 

Libros. En esta coyuntura de un feriado largo -inestable- la capacidad adquisitiva de la gente fue el factor principal. Allí los que hicieron su “agosto”, en el negocio redondo, fueron las agencias de turismo y las de transportes: las que subieron el precio de los pasajes, algunas hasta el 100 %, el doble, con el cuento del alza del costo del precio de la gasolina.

Los que no se movieron de Lima tuvieron como buena opción recreativa, los libros; tal como en otros años, en el Parque de los Precursores y Próceres de la Independencia de la Av. Salaverry, visitar la 26 Feria Internacional del Libro de Lima, la llamada “FIL LIMA 2022”. Tener un encuentro cercano con los libros, donde la cultura fue como “un pionono en vitrina”.

Lo cierto es que algunas cosas empiezan a funcionar y otras todavía no, en esta “FIL LIMA 2022”. Muchos escritores atraídos por el impulso “mercantil” y en defensa del papel impreso se sumaron al entusiasmo de vender libros, en una Feria donde los libros son todavía muy caros ante la angustia económica que viven los sectores populares donde hay que apuntalar para promocionar la lectura de libros.

Este mercado de libros está todavía dirigido (a falta de una política cultural del Estado) a conquistar a una clase media con cierta capacidad de consumo para la trascendencia de libros. Y la capacidad adquisitiva de la población peruana no da para mucho. La lectura es un lujo.

Soy de los que piensan que el libro es una “mercancía”, lo mismo que un televisor, una computadora o un lapicero, u otro objeto que ayuda a la capacitación intelectual de cualquier individuo.

No estoy en contra del negocio de las editoriales, y los beneficios culturales que ofrece una feria de libros es todavía algo difícil de medir. No nos hagamos ilusiones fáciles, los libros impresos ofrecidos a una población no muy acostumbrada a la lectura, en general, no son precisamente baratos. La ley del libro, en el caso peruano no pasa de ser una perogrullada.

El fomento a la lectura que accionan en las escuelas está hace rato en una agonía social, pues ni los mentores, o sea los profesores, tienen el habito de leer. Hace falta un recurso práctico para ejercerla.

Piuranos

En estos recorridos por “FIL LIMA 2022” no dejó de sorprenderme la presencia y la participación de editoriales resistentes y regionales. Las de los editores piuranos como “Siete vientos” de Hourdini Guerrero, “Infolectura” de Jorge Tume, “Hipocampo Editores” de Teófilo Gutiérrez (que estuvo invitado a la Feria de Guadalajara), entre otras. Es lento el aporte de las editoriales “independientes” que apoya el Ministerio de Cultura, pero avanzan.

No es fácil competir con otras grandes que tienen mayor campo de acción. Si leer es una actividad crítica, un libro publicado y comprado siempre será un llamado a buscar una razón, una explicación, una reflexión. Leer obliga a meditar, brevemente o mucho.

Leer en definitiva, es también una aproximación al autor, al personaje escritor. Esta vez la feria estuvo dedicada a Portugal y el próximo año a Mexico. Creo que hace falta también, resaltar un hecho que es dominio público, la visita a este “FIL LIMA 2022” de escritores piuranos, que participaron con recitales y presentaciones de libros, como Marco Martos, Cronwell Jara, Roger Santiváñez, Christian Fernández Palacios, Edián Novoa, Luis Eduardo García, Harold Alva y Cosme Saavedra Apon.

Hallando una manera de cuantificar la presencia de escritores piuranos en eventos culturales de índole nacional creo se debe al impulso apuntado de apostar por el prestigio de la literatura piurana que ya traspaso los límites de sus aciertos regionales.

Escritores que buscan lectores con tentativas de un pluralismo intelectual con eficacia representativa en la consolidación de una aporte de la “piuranidad” a la literatura nacional. Asunto que saludamos, victoria neta de la difusión del papel impreso.


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