La primera temporada de pesca de anchoveta 2026 atraviesa un momento crítico que mantiene en vilo a miles de familias dependientes del sector. Según informes de la Asociación de Armadores de la Ley 26920, la combinación de fenómenos oceanográficos adversos y una marcada brecha económica en los precios de comercialización definen el panorama actual en el litoral peruano.
ONDA KELVIN
El principal desafío biológico y ambiental es el arribo de una onda Kelvin en mayo, que ha elevado la temperatura superficial del mar hasta los 24 grados, incrementando la salinidad y reduciendo la oxigenación.
Este calentamiento vertical, que se extiende desde los 20 hasta los 100 metros de profundidad, ha impactado severamente los puertos de Chicama y Chimbote, provocando que los cardúmenes de anchoveta se profundicen y se mezclen, dificultando la selección de ejemplares adultos.
Al 10 de mayo, las capturas apenas alcanzaban las 452,000 toneladas, lo que representa un 24% de la cuota asignada, dijo el presidente de la Asociación de Armadores Pesqueros, Merardo Vite Zeta.
La presencia de juveniles es otro punto de alta tensión. Hasta la fecha, se han extraído 173,708 toneladas de juveniles, alcanzando el 38% del límite de tolerancia de 480,000 toneladas establecido por Imarpe. Debido a esto, se ha suspendido la pesca desde el paralelo 6 hasta el 14 hasta las 30 millas.
Sin embargo, el puerto de Bayóvar se mantiene como un bastión operativo, ya que la biomasa extraída allí es mayoritariamente adulta (moda de 12.5) y no presenta riesgos significativos.
PRECIO IRRISORIO
En el ámbito económico, los armadores expresan un profundo malestar tras el anuncio de la empresa TASA, que fijó el precio de la tonelada en 350 dólares.
El equipo técnico de la asociación considera este monto insuficiente frente a la realidad del mercado internacional, donde la harina de pescado oscila entre 2,200 y 2,500 dólares.










