Un incómodo 40,7%

Un incómodo 40,7%

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Ricardo Montero Lizama
Analista e Investigador Social

Ha pasado suficiente tiempo y se cumplirá un año como para tener una idea y emitir una opinión con respecto al desempeño de la actual administración del Gobierno Regional, y si bien es cierto pueden haber algunos factores que lo justifiquen en algo, ese 40,7 % en la ejecución de presupuesto, que lo coloca en lamentable e incomoda posición, a ojos de la ciudadanía es nefasto, y le genera ciertas dudas.

Las justificaciones pueden ser como las de Humala y Segura, al culpar por la baja en el crecimiento a los commodities por su bajo precio. ¿Y la capacidad de gestión? ¿De ejecución? ¿Y la diversificación? Es aterrador depender solo de nuestros minerales, y lo mismo en el caso local, de papa gobierno. Es vital tener eficiencia en la ejecución presupuestal y capacidad de gestión ¿Si no, para que?

La administración publica y lo público, por su misma naturaleza y por  la carga de cuestión que recae en ella,  requiere de algo más que buenas intenciones y buena voluntad. Y en los complicados caminos de la criolla política nuestra y de otros “factores” más, hay mucho de que cuidarse y mucho que aprender. A no ser que haya resignación en estar cambiando continuamente de gente.

Por muy buenas intenciones y buena voluntad que se tenga, a no ser que se sea Dios, jamás se lograran tener buenos resultados, si es que no se ha tenido cuidado en la elección del entorno, con el equipo que acompaña, y que es responsable de administrar, planificar y ejecutar las acciones que determinaran por sus resultados, si es una buena o mala gestión, o solo se trató de buenas intenciones, que ayudaron a empedrar el camino al infierno.

La prueba de fuego que tendrá el Gobierno Regional y los locales, será, no solo enfrentar con relativo éxito el probable FEN sino, administrar con transparencia y eficiencia los escasos recursos públicos puestos en sus manos para ello, y que por las excepcionales circunstancias, no tendrán los controles que debieran.

Ojalá, la Contraloría, por las muchas y nefastas experiencias pasadas, se ponga las pilas. Ya ha sonado en algunos casos el río, y se sabe que cuando eso pasa, es porque piedras trae.

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