Tener miedo a…

Tener  miedo a…

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Mariana Alegre
Observatorio Lima Cómo Vamos

Tener miedo a caminar por la calle y ser víctima de un asalto es una realidad  que muchos viven. La inseguridad ciudadana acecha en nuestras ciudades y el temor se acrecienta cuando debemos transitar por una calle desolada, un espacio sucio y que luce abandonado o una zona poco iluminada. Cuando uno piensa en inseguridad suele asociarlo con los delitos que suceden a nuestro alrededor: el robo callejero, el ataque sexual y el asesinato encargado a un sicario. Sin embargo, pocos recuerdan que la sensación de inseguridad también se genera en otros aspectos de nuestra vida cotidiana.

Por ejemplo, el riesgo de sufrir un accidente de tránsito es altísimo. Lamentablemente, son pocos los recursos que se invierten en hacer más seguras nuestras calles. También nos produce inseguridad un mal sistema de salud. ¿Cuántas personas, cuántas familias, se han visto perjudicadas por negligencias o atenciones malas y tardías? De la misma manera, una sociedad que no ofrece pensiones adecuadas ni tampoco educación de calidad no es un buen lugar para vivir. Ni qué decir de la atención que recibiremos cuando ocurra un fenómeno natural con consecuencias negativas, ¿acaso está nuestra ciudad preparada? ¿Acaso lo estamos nosotros?

En la esfera interna también hay miedos.

A nivel familiar, por ejemplo, el miedo a que el dinero no alcance para mantener a los hijos. A nivel personal, no puedo ni imaginar la desesperanza de quienes teniendo una opción sexual distinta saben que sus padres o amigos no los respetarán ni  aceptarán como son. ¿Cuántos casos hay de discriminación por el color de piel, la forma de hablar o la creencia religiosa que una persona tiene? ¿Cuántas veces una persona ha decidido cambiar su recorrido, no participar de una actividad o no aceptado un trabajo por miedo a ser maltratado?

Y es que, tener miedo a vivir es justamente lo que no podemos permitir. Por ello toca luchar –desde el espacio en el que cada quien se encuentre- por mejorar nuestra forma de vivir y la de quienes nos rodean. En nuestro trabajo, en nuestros estudios, en nuestros proyectos personales y en nuestro día a día hay mucho que podemos hacer para que alguien sienta menos miedo, para que alguien sepa que su vida puede ser mejor.

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