Editorial: Decepción y obligación

Editorial: Decepción y obligación

Es imperativo que la lucha contra la corrupción se libre de manera sostenida y contundente, sin timidez, porque los casos se multiplican día con día y el edificio de la institucionalidad recibe con frecuencia duros remezones públicos de desconfianza.

El caso de la alcaldesa electa de Lobitos (Talara), María Chapilliquén Ruiz, nos ilustra acerca del peligro de que personas sospechosas de haber robado millones -o siquiera medio céntimo- lleguen al poder. Allí, en el sillón municipal o en cualquier posición política clave, estas personas no cambiarán de vida y menos de mañas; al contrario, aprovecharán las ventajas del mando y veremos más rápido el crecimiento de su patrimonio que las obras públicas.

Es necesario fortalecer la acción de los órganos de control así como acelerar la limpieza de los entes de justicia para llevar a cabo una lucha integral cuya única finalidad sea contribuir a la renegeración del país. No podemos abrirle las puertas del Gobierno a los corruptos y no podemos cerrar los ojos a la realidad que también nos compromete. El domingo, por ejemplo, tenemos nuevamente la obligación de elegir autoridades y no equivocarnos.

Cuando hablamos de las UGEL, se sospecha de una red mayor que dirigía todas estas acciones. ¿Por qué no pensar que en el caso de la Municipalidad de Lobitos existe, en realidad, una mafia con brazos en otras comunas que se encargan de desangrar al Estado? Esperemos que la justicia pronto tenga respuestas a estas interrogantes. Es penoso constatar que hay autoridades electas que aún no asumen sus funciones, pero ya decepcionan a toda una región.

COMPARTIR     Twittear Compartir