Otro ministro caído en desgracia

Otro ministro caído en desgracia

El barro de la corrupción de Odebrecht, al parecer, salpicó a muchos políticos y empresarios en el país, a unos más que otros.

Ese es el mensaje reiterativo que deja la reciente renuncia del ministro de Energía y Minas, Juan Carlos Liu Yonsen, vinculado a través de su empresa consultora Conasac, a la poderosa constructora brasileña.

Liu apenas duró cuatro meses en el cargo y hubiera seguido allí si es que las investigaciones periodísticas no hubieran husmeado en su pasado y descubierto que trabajó para Odebrecht en el Gasoducto Sur Peruano, cuando este era consultor, al mismo tiempo, del ministerio de Energía. Es decir, juez y parte.

Ayer, el presidente Vizcarra confirmó que recibió su renuncia acosado por la presión mediática.

Este caso, como muchos otros que se irán descubriendo, deja en entredicho el deterioro moral de quienes, por un lado, hacen política o trabajan para el sector público, pero por otro lado se vinculan económicamente a empresas que tienen intereses directos en el Estado, en especial, las empresas constructoras, financieras, extractivas,etc.

En el país hay muchos de estos casos, pero los involucrados ni se inmutan porque creen que eso es “normal”.


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.