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Necesitamos combatir la corrupción

octubre 30, 2025
Autor: Redacción El Tiempo

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Por: Manuel Antonio Rosas Córdova / ABOGADO

La corrupción al interior del Estado es, sin duda alguna, uno de los problemas más graves y difíciles de resolver que existen en el Perú. Es una lacra antigua que se conoce desde siempre y que se ha llegado a convertir en una mala práctica tolerada (cuando no aceptada) por muchos.

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Recientemente la ciudadanía ha visto como la Policía Nacional del Perú se ha visto afectada por varios efectivos involucrados en la comisión de delitos patrimoniales y otros suboficiales en actividad que actuaban como “topos” para alertar a los delincuentes respecto a las investigaciones en su contra; protección dolosa que evitaba que estos malhechores fueran capturados. Este ha sido un escándalo más que se añade a la larga lista de ocurrencias similares.

Es muy frecuente encontrar en los medios de comunicación informaciones sobre hechos de corrupción perpetrados por servidores públicos que incluyen altas autoridades del Gobierno central, de las administraciones regionales y municipales, así como también involucra a malos jueces, fiscales, funcionarios administrativos, etc. Quienes han estudiado esta conducta delictuosa concluyen que ésta se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad y en todas las latitudes del orbe.

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Entendida como abuso del poder, la corrupción no es otra cosa que una mala conducta de quienes ejercen el poder y que aprovechan de su cargo para obtener toda clase de beneficios personales y en especial: lucrar con dinero del Estado. Lo recientemente ocurrido con los policías detenidos, cuya misión principal es proteger la vida y el patrimonio de los ciudadanos, estableció que éstos se convirtieron en nada menos que cómplices de los buscados delincuentes.

Históricamente la corrupción es tan vieja que se le puede encontrar ya en muchas civilizaciones de la Antigüedad. Hay evidencias que aún en la Grecia Clásica (a la que siempre se le ha tenido como la cuna de la civilización occidental) también hay casos de gobernantes y funcionarios en otras partes que cometieron esta clase de faltas graves a cambio de dinero. Hubo casos en Egipto, Sumeria, Babilonia y hasta en India. Siempre existieron personas que medraban a la sombra del poder ofreciendo cargos públicos previo pago de sumas de dinero. En las cortes europeas y en las jóvenes naciones americanas la corrupción ha sido tolerada y hasta actuaba -para algunos historiadores- como un “motor de la historia”.

En el Perú se acaba de emprender, una vez más, una campaña contra la delincuencia común que asola todas las regiones y siembra muerte y dolor en muchas familias. Ante esta situación tan grave, que ha motivado encendidas protestas callejeras de los jóvenes y trabajadores, el actual gobierno provisional ha dispuesto una lucha sin cuartel contra las mafias y organizaciones criminales que operan en la sociedad peruana. Uno de los esfuerzos iniciales lo hizo el ex presidente Alan García Pérez que llegó a nombrar al Zar Anticorrupción. Cargo que recayó por primera vez en la jurista piurana Carolina Lizárraga Houghton.

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Acompañando a estas acciones gubernamentales opinamos que se tiene que actuar al parejo contra la corrupción que está enquistada en la Administración Pública, aplicando con imparcialidad las normas de Derecho Penal y Derecho Administrativo que tenemos en la legislación actual pero que no se respetan. Habría entonces que separar jueces, fiscales y empleados del Ministerio Público, gente infiltrada en el Congreso, en los Ministerios y en todos los ámbitos del aparato estatal, si es que de veras se quiere moralizar al país.

De otro lado, la campaña de limpieza moral es conveniente comenzarla con la formación de los niños y jóvenes en los cuales se debe formar la conciencia ética para que estén en condiciones de distinguir entre el bien y el mal, distinguir lo legal de lo ilegal; lo que es justo o injusto. En las universidades debe incluirse siempre en los programas académicos el curso de Deontología Profesional pues los estudiantes de hoy serán mañana los futuros encargados de conducir a la nación.

Estamos viviendo en un clima de peligrosa inestabilidad. Miramos estupefactos como se remecen las estructuras fundamentales del Estrado cuando sus más altos representantes son investigados y procesados por hechos materiales calificados como actos de corrupción. Nuestra capacidad de asombro no nos alcanza al contemplar como políticos profesionales o aficionados venden su conciencia y su imagen al mejor postor. Por ello, es urgente luchar, lanza en ristre, contra la corrupción (sea cual sea su imagen) si queremos legar a los niños que vienen detrás un país más ordenado, justo y moralmente limpio. Una labor que es difícil, es verdad, pero que tenemos que iniciarla hoy.

Tomado del Semanario El Tiempo

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Redacción El Tiempo
Redacción El Tiempo. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario El Tiempo. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Piura, el Perú y el mundo.
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