Ojo con los que siembran odios

Ojo con los que siembran odios

Decía el escritor ruso Antón Chéjov: “Un odio común une más a la gente que el amor, la amistad o el respeto”.

En esta época de campañas políticas y elecciones apuradas, los políticos y sujetos sin reparos lo saben bien y lo inoculan en los grupos sociales para lograr sus objetivos de erigirse como “líderes” en épicas luchas fantasmales contra la injusticia y la corrupción, ya sea por encargo o por rumores.

Y es este odio el que ha servido de coartada para justificar lo injustificable como la discriminación social o racial, como la que hizo gala hace algunos días el candidato de Solidaridad Nacional, Mario Bryce, al entregarle dos jabones al exprocurador, Julio Arbizu, durante un debate televisado.

Aunque a algunos les suene a broma, la discriminación en todas sus formas y sentidos sigue presente en el peruano, lo lamentable es que se ha “normalizado” al punto que muchos ni cuenta se dan.

Se discrimina a los niños en los colegios, a los jóvenes y trabajadores de menor rango en las empresas, a los extranjeros y, sobre todo, por el color de la piel; todo ello a pesar de las luchas diarias por la inclusión social o la convicción de igualdad para todos.


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.