La unión de los piuranos hace la fuerza

Los indicadores de pobreza, de presencia policial, de desarrollo -ojo, no crecimiento- económico y otros de índole social nos muestran una región que, a pesar del auge en diversas áreas productivas, no consigue hermanar el éxito con la distribución.

Como estos asuntos pasan fundamentalmente por decisiones políticas del Gobierno Central,  la sociedad civil piurana ha decidido elevar su voz y unirse para solicitar más atención. ¿Qué más podría hacer una de las regiones más ricas del país en cuanto a recursos, con un importante aporte al PBI nacional (más de 17 mil millones de soles), pero sigue esperando las promesas inclusivas que los ahora gobernantes hicieron años atrás.

Piura es una zona de vastísimos recursos, lo hemos dicho, pero en materia política y en su relación con los gobiernos el curso de su historia, sobre todo la más reciente, no ha sido muy feliz. El reflejo de las negligentes administraciones sucedidas -sobre todo en temas de aprovechamiento de esos mismos recursos- es evidente tanto en nuestras preocupantes ubicaciones en el ránking del crecimiento humano como en las flacas relaciones con un Ejecutivo que, para prestarnos oídos, nos exige mejores rendimientos.

Esta situación nos obliga a buscar una solución coordinada, consensuada, que, lejos de los colores políticos, reflexione la situación de Piura y elabore estrategias. Además, es preciso unir voluntades, esfuerzos y voces para hacer entender a los entes capitalinos que, dado que Piura no es un estado ni una república aislada dentro del Perú, cualquier intento de desarrollo debe ser secundado, promovido y auspiciado por quienes fueron elegidos para gobernarnos como un auténtico país.

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