Información y unión

Información y unión

Serfor ha dicho que han muerto más de 13 mil aves en todo el litoral peruano. Es una cifra importante que debería ser tomada en cuenta para idear medidas de control sanitario y seguridad para la población.

Por lo pronto, Senasa ya avanzó prohibiendo el paso de ciertas aves (patos y gallos) de Lambayeque a Piura. ¿Pero qué pasa con las playas? Recordemos que el problema empezó precisamente allí y las primeras víctimas fueron los pelícanos. ¿Es seguro para los veraneantes acudir a Colán o a Cangrejos? Se acerca el fin de año y Colán es uno de los destinos preferidos. ¿A alguna autoridad no le temblará la mano para proteger a la ciudadanía y poner a la salud por encima del lucro?

Varias preguntas que deberían ser respondidas cuanto antes por los concejos de dichas zonas y la Diresa. Mientras más tiempo se deja pasar, peores pueden ser los eventos sucesivos. Es destacable el esfuerzo de Senasa y de quienes hasta ahora han decidido involucrarse en el asunto y darle solución; todos ellos advierten que las pautas dictadas no deben provocar temor porque son perfectamente racionales.

En Piura, particularmente, no habrá desabastecimiento de aves. Tampoco es tremendista la propuesta del titular de la Camco: se trata de no caer en la inmoralidad de levantar el turismo a costa de posibles contagios. Este diario apoya que esta situación, que es nacional, se trate en nuestra región con realismo y ciencia.

Insistimos en que más instituciones deben sumarse no solo apoyando restricciones, sino también educando a la ciudadanía sobre la influenza H1N5, llamada vulgarmente “gripe aviar”. Gran parte de los temores provienen precisamente del desconocimiento. ¿Es letal? ¿Cómo se contagia exactamente? ¿Puedo contagiar a otros? Son preguntas que deben ser absueltas por las autoridades en el marco de una campaña amplia que permita que toda la ciudadanía se comprometa de manera informada, que sepa actuar de acuerdo con las circunstancias, y no desde el miedo, desde la irracionalidad, desde la paranoia o desde la más completa indolencia.

Hay un punto en el que el temor patológico y la indolencia parecen mezclarse, pero no caigamos en ello, unámonos más como sociedad humana.


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