Getulio Bastardo: “Los delincuentes que vemos en la calle nacieron en la casa”

Getulio Bastardo: “Los delincuentes que vemos en la calle nacieron en la casa”

El médico psiquiatra del Centro de Reposo San Juan de Dios, Getulio Bastardo Campos, alertó sobre la importancia de criar a los hijos con buena alimentación, mucho afecto y límites precisos, para que desde la casa aprendan a respetar las reglas y no infrinjan, luego, las leyes de la sociedad, convirtiéndose en delincuentes.

La función de los padres es preparar a los hijos para la vida, dijo el médico psiquiatra Getulio Bastardo Campos. Sin embargo, cuando los chicos en casa no reciben las herramientas psicológicas y sociales para enfrentar situaciones adversas, luego tendremos “adultos con mucha ansiedad y mucha depresión, producto de las carencias afectivas, sociales y psicológicas”, advirtió.

¿Los piuranos cuidan su salud mental?

Ni el piurano, ni el limeño. La salud mental requiere mucha educación y mucha prevención. Si no tenemos un estilo de vida, no podemos garantizar una buena salud mental. La salud mental comienza antes de nacer. No es lo mismo un hijo de un matrimonio unido afectivamente, de una pareja establecida, que un hijo concebido en circunstancias fortuitas.

¿Por qué?

¿Cómo se cría a un hijo deseado?, ¿cómo criamos a un hijo no deseado? Si ese embarazo fue deseado, si cuenta con el apoyo familiar y el apoyo del padre, el producto será saludable, pero si es un embarazo no deseado, sin el apoyo social, sin el apoyo afectivo, sin el apoyo económico, tiene más probabilidad de ser un producto no saludable.

Pocos toman en cuenta este aspecto.

Nadie lo toma en cuenta. Falta de educación. Cualquier padre engendra un muchacho y se va y deja a la madre con la carga completa. A veces es una niña, a veces es una adolescente embarazada que, para colmo de males, la botan de la casa. ¿Te imaginas esa tragedia, una niña embarazada en la calle? No podemos esperar que ese producto sea feliz. Entonces, en las consultas ves a adultos con mucha ansiedad, mucha depresión, producto de las carencias afectivas, sociales y psicológicas. Cuando el individuo busca ayuda psiquiátrica es porque ya colapsó. No pudo manejar la situación. No tuvo suficientes herramientas o en su casa no le dieron suficientes herramientas para manejar las situaciones adversas de la vida.

¿En la casa te preparan para enfrentar la vida?

En la casa te programan hasta de qué te vas a morir. Te preparan para la vida. Esa es la función de los padres, preparar hijos para la vida, para que se vayan, para que sean libres, para que sean felices. Darles las herramientas psicológicas y sociales para que se enfrenten a lo que vendrá.

Entonces, ¿por qué cada vez hay más personas con ansiedad y estrés?

Porque la familia no las preparó para la vida. ¿Cuál sería el producto de un padre autoritario, poco afectivo, regañón, que asusta al hijo o cuyos hijos no le tienen afecto ni respeto, sino miedo? ¿Cómo será ese hijo frente a la sociedad? Un niño asustadizo, temeroso, ansioso, con mucho miedo a la figura de la autoridad. ¿Cómo se enfrenta al jefe? Va asustado. Cuando va a hablar con el maestro, va asustado, porque tiene temor a la figura de la autoridad, porque el padre le enseñó, le inculcó, le metió en la cabeza ese miedo a la figura de la autoridad.

El hecho de que papá y mamá críen juntos a sus hijos, ¿garantiza algo?

A veces hace menos daño un divorcio bien llevado que un matrimonio en conflicto. Un matrimonio en conflicto crea mucha ansiedad en el niño, mucha angustia, mucha incertidumbre sobre lo que pasará. Tú y tu marido se dejaron de querer, se divorciaron, pero no se divorciaron de los hijos. Al hijo hay que comunicarle que puede contar contigo hasta que te mueras. Hay tres aspectos importantes para que los hijos crezcan bien: buena alimentación, mucho afecto y mucho cariño y límites precisos. Los límites y las reglas los pone la familia. Papa y mamá, juntos. No es que papá diga una cosa y mamá diga otra.

¿Por qué son importantes los límites?

Hay que ponerles límites a los hijos. Si no les pones límites, si no aprenden las reglas de la casa, tampoco aprenderán las reglas de la sociedad y cuando la sociedad quiera imponerles reglas, ellos no sabrán adecuarse a ellas ni a las leyes. Y las van a infringir, como las infringían en la casa cuando no les ponían límites. Entonces estás convirtiendo un delincuente.

Volvemos a la responsabilidad de los padres

Cien por ciento. Los delincuentes que vemos todos los días, esos nacieron de la casa. Las reglas deben ser precisas, claras y sin ambigüedades. Esto es “no” y no es que es hoy es “no” y mañana “sí”. Esa ambigüedad es lo que crea confusión en su mente.

¿Qué hacer?

Si es “no”, es “no”. Los niños tienen su hora para ver televisión. No pueden quedarse viendo televisión toda la noche y toda la madrugada. Los niños que duermen muy tarde son irritables y agresivos. Los padres deben enseñarles a dormir temprano y a comer a sus horas. Los niños deben tener una hora para jugar, comer, dormir, ver televisión y sentarse a conversar con la familia.

Los niños aprenden con el ejemplo

Así es. Si tú fumas, no puedes pedir que tu hijo no fume. Si en la sala de tu casa hay un bar con todas las bebidas, no puedes pedirle a tu hijo que no beba licor, si el mensaje que tienes en tu casa es que el licor se bebe. Si el padre llega borracho, ¿cómo le pide a su hijo que no beba? Si el padre le pega a la madre, el hijo aprenderá a pegarles a las mujeres. La violencia doméstica se aprende en casa. La violencia intrafamiliar se aprende en casa.

¿A robar también se aprende en casa?

También. Si tu hijo llega a tu casa con un carrito de juguete, que tú no le compraste, que no es de él y no le dices nada. Entonces, él aprenderá que es normal traerse las cosas de otras casas. Pero si en cambio le preguntas: ¿De dónde lo trajiste, de dónde lo conseguiste, de quién es ese carrito? Él puede decir, “es de Pedrito”. Entonces tú le dices, vamos a devolvérselo a Pedrito. También te puede decir, “Pedrito me lo prestó”. Pues, vamos a ver si él te lo prestó. Llegamos a casa de Pedrito y le preguntamos: ¿tú le prestaste el juguete a Manuelito? Puede responder que sí. Bien, entonces, él te lo devolverá después, cuando termine de jugar. Si Pedrito dice, no, yo no se lo he prestado. Entonces se le dice a Manuelito, vaya y devuelva el carrito a Pedrito. Uno no se puede traer lo que no es de uno.

¿Cuál es la importancia del afecto?

Unos científicos sociales tomaron dos grupos de monos. La jaula de un grupo estaba cubierta con piel de mona y había un aparato mecánico que acariciaba a los monitos, con unos guantes de piel de mona, y los hacía dormir acariciándolos mecánicamente. Al otro grupo de monos solo le daban comida, la misma cantidad. Los monos criados en la jaula, recubierta con piel de mona, crecieron más rápido, y más inteligentes que el otro grupo de monos que no tenían piel de mono. ¿Por qué? Por el afecto.

Pero era simulado

Aunque fuera simulado. Las caricias son importantes. Hay que acariciar. El afecto entra por la piel. Hay que tocar, acariciar, abrazar, besar, decir te quiero, decir eres importante para mí, decir tú vales para mí.

¿Por qué?

Porque le subes la autoestima a la gente. La gente sabe que vale.

¿El afecto cómo impacta en los niños?

Es un niño desenvuelto, sin miedo ni angustia y seguro de sí mismo. Esos son los líderes del mañana. A ellos les dieron bastante afecto en casa y ahora no tienen que manipular para conseguirlo.

¿Cómo se manifiesta la falta de afecto?

Niños retraídos, adultos que no abrazan, adultos que no besan, adultos que no son capaces de decir te quiero, ven, que te necesito, eres importante para mí, porque nunca lo escucharon decírselo a ellos. Uno aprende en la casa por imitación.

¿Qué tipo de casos atiende más en las consultas? ¿Causas?

Depresión. Si hablamos de causas, entonces ya no es depresión. Cuando uno pierde algo, se le muere un familiar, pierde un negocio, tiene una ruptura amorosa, uno se deprime. Esa es una reacción natural del ser humano que se llama duelo o aflicción. Es la respuesta espontánea del ser humano para restablecer la herida que produjo la pérdida. Es normal que lloremos cuando perdemos algo. El único remedio para eso es el desahogo. Pero si de pronto me deprimo, sin que se haya muerto nadie, me deprimo solo, sin motivo, sin razón aparente, entonces sí es enfermedad. Es una depresión por enfermedad sin causa. La causa vamos a buscarla en la vida que tuviste, cómo te criaron, las carencias afectivas, sociales y económicas.

¿A qué lleva una depresión?

A una depresión profunda, con ideas suicidas, intento suicida y suicidio consumado.

¿Qué hacer?

Aceptar la enfermedad y buscar apoyo familiar, médico y científico para su tratamiento.

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