Enseñar a ser feliz

Enseñar a ser feliz

Los reencuentros promocionales de egresadas hace años son importantes porque permiten renovar la amistad, revivir momentos gratos y comparar experiencias generacionales. Se evocan recuerdos significativos: deportes, celebraciones, clubes de música, periodismo, oratoria y poesía, desfiles. Las clases de Educación Familiar, Economía doméstica, Educación Cívica, Física y Religión. Los campeonatos de vóley, las películas en el Municipal, las veladas artísticas, el coro, la orquestina, los retiros espirituales. Anécdotas de profesoras elegantes, preparadas, con autoridad para manejar aulas de cincuenta alumnas. La clase de Historia Universal era un viaje imaginario; de Música, una visita en collage, a los grandes músicos. Las recetas de cocina y el presupuesto, las tardes en el club de preferencia, para imaginar, crear, disfrutar. También, la clase de trigonometría y el temor ante la regla T de la madre profesora, la revisión de uniformes y otras normas que el ideario del colegio tenía muy claro.

A diferencia de hoy, estudiamos en horario de mañana y tarde, almorzábamos en casa y hacíamos las tareas sin ayuda. No había el estrés ni el desinterés de los alumnos de hoy que, contrariamente tienen más carga curricular y tareas para casa, largos horarios, cursos menos interesantes, pocas oportunidades para comprender con ensayo y error, quejas de los profesores, reprimendas en casa. Respiran el ambiente de competencia que, desde Inicial, pretende aprendizajes adelantados y excelentes calificaciones aunque la vida enseña que no garantizan nada. El buylling es una amenaza, por alumnos con problemas emocionales.

El sistema educativo, creado para enseñar a trabajar con indicaciones, en las fábricas, no ha cambiado hace doscientos años. Está desconectado con la realidad que, requiere de la conciencia moral más que de las matemáticas, de las diferencias individuales más que objetivos estandarizados, del interés por cuidar la salud, el medio ambiente, planear el futuro, dar valor al tiempo, el dinero bien ganado y la vocación.


Escrito por: María Luisa Ruesta Arce
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María Luisa Ruesta Arce

María Luisa Ruesta Arce

Psicóloga. Ejerce la docencia universitaria en la Universidad de Piura