El Ejecutivo se vaca a sí mismo

El Ejecutivo se vaca a sí mismo

La realidad es que Pedro Castillo parece ponerse a sí mismo todas las zancadillas para tropezar políticamente y eso, inevitablemente, hace pensar a gran parte de la oposición en la vacancia.

No es ningún secreto que la idea de defenestrar al presidente era parte del proyecto político a corto plazo de un sector de la derecha, pero son los propios errores del mandatario los que ofrecen justificaciones a este procedimiento. En otras palabras, ni Castillo ni su entorno han sabido proteger lo que obtuvieron por una diferencia mínima, y no han cumplido con su misión de integrar en un plan de largo aliento a un país dividido por la desconfianza.

De acuerdo al consenso de los analistas consultados por El Tiempo, no sería posible incluir una referencia a los recientes hechos en la actual moción de vacancia en curso, pero es innegable que las revelaciones de la prensa ocasionan que un gravísimo deterioro en la ya mellada credibilidad del Ejecutivo, lo que sí podría provocar que aquellas bancadas que hasta la fecha sostenían un “apoyo crítico” al Gobierno terminen inclinándose a favor de la propuesta que firman Fuerza Popular, Renovación Popular, un fuerte sector de Acción Popular y hasta una sección del partido oficialista, desengañado por el trato que el presidente les ha dado y el desplazamiento de sus cuadros en favor de los “moderados” políticos de Juntos por el Perú y Frente Amplio.

Sería erróneo plantear que Castillo es el creador de esta crisis -institucionalmente, el Perú nació quebrado-, pero no se puede excusar al mandatario de haber echado a la basura la posibilidad de construir un proyecto de ancha base: dado el trauma que significaron las últimas elecciones, era necesario lanzar una convocatoria fuera de los estrechos marcos de la ideología, recurrir a los representantes del quehacer técnico en el Perú, sentar las bases de la confianza que permitirían recomponer las relaciones con la inversión privada y el crecimiento, y llevar adelante un programa frente a la pandemia que permitiera lo que no hizo Sagasti: la participación irrestricta de todos los sectores en una tarea que alcanza a todos los componentes del país.
¿Será la vacancia la salida? Ese no es el problema, pues parece indiscutible que ese es el destino de este gobierno. ¿Debemos prepararnos para la transición? He ahí el asunto.

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