Donald Trump absuelto

Donald Trump absuelto

No sé qué tendría que haber pasado para que saliera condenado: ¿Qué hubiera ido él encabezando a las hordas que entraron en el Capitolio el día 6 de enero? ¿Qué se hubiera presentado él en la sesión en la que se decidía la presidencia de los EE. UU., del brazo del que llevaba una cabeza de búfalo, repitiendo que toda la elección había sido una farsa y que estaba fraguada? ¿Qué no hubieran muerto cinco ciudadanos, sino 50, y entre ellos, algún senador republicano? Desde luego, la democracia en EEUU no solamente es frágil, como ha dicho Biden, sino muy frágil, porque no solamente se ha permitido ofrecer al mundo entero el espectáculo del asalto al lugar más emblemático de la democracia, por las hordas republicanas, como es el Capitolio, donde murieron cinco ciudadanos, y en el acto más significativo del proceso electoral, donde se decide quién es el presidente, sino que además absuelve al principal responsable e incitador de ese acto. Esa toma ha puesto al país, que Trump quería hacer el primero y el más grande, al nivel de una república bananera (George Bush). No es de extrañar que, en esta república bananera, el instigador del asalto al Capitolio salga absuelto y fortalecido diciendo: “Nuestro movimiento patriótico y hermoso, para hacer a EE. UU. grande de nuevo, solo acaba de empezar […] nunca ha habido nada igual”, cuando todos esperábamos una sincera y pública autocrítica, aceptar ser perdedor, felicitar al ganador, y pedir disculpas al país y al mundo entero por el espectáculo antidemocrático que nos ofreció.

La victoria de Biden no era una victoria más entre republicanos y demócratas, entre unas propuestas más o menos conservadoras, sino eran dos maneras opuestas de enfrentarse a los retos del mundo de hoy. ¿Nos hacemos grandes solos, sin pactos multilaterales, sino solo bilaterales y de mucha conveniencia, y entonces nos aislamos y nos salimos de la OMS, del acuerdo de París, de la Corte Penal Internacional; o nos hacemos grandes apoyando alianzas y los tratados multilaterales? ¿Seguimos usando la mentira como forma y arma política o nos sometemos a una cierta rigurosidad cuando hablamos? ¿Fomentamos el racismo y lo alentamos aún bajo formas poco democráticas, o hacemos un país de todos y para todos?

Creíamos que con la elección de Biden se iba a fortalecer la democracia, pero esta absolución ha confirmado su vulnerabilidad. Ahora nos espera “nuestro movimiento patriótico y hermoso, para hacer a EEUU grande de nuevo, que solo acaba de empezar”.


Escrito por: Francisco Muguiro Ibarra
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Francisco Muguiro Ibarra

Francisco Muguiro Ibarra

Colaborador