Cenar temprano reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer

Cenar temprano reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer

Las personas que cenan antes de las 9 p.m., o al menos dos horas antes de irse a dormir, tienen un 20% menos de cáncer de mama y próstata que las que comen después de las 10 p.m. o se van a la cama poco después de la cena, según un reciente estudio.

El estudio, publicado este martes en el International Journal of Cancer, siguió a 621 personas con cáncer de próstata y 1.205 que tenían cáncer de mama, así como a 872 hombres y 1.321 mujeres sin cáncer, conocido como grupo de control.

Los investigadores consideraron el estilo de vida y el cronotipo de cada persona, o su preferencia por el día o la noche, y les preguntaron cuándo comían y cuáles eran sus hábitos de sueño. Los participantes también completaron cuestionarios sobre sus hábitos alimenticios y el cumplimiento de las recomendaciones de prevención del cáncer, como la actividad física y la limitación del consumo de alcohol.

Alrededor del 27% de los pacientes con cáncer de mama siguió las recomendaciones de prevención del cáncer, en comparación con el 31% del grupo control. Se encontraron resultados similares en el grupo de cáncer de próstata.

Los investigadores entrevistaron a los dos tipos de grupos dos veces, preguntándoles sobre los hábitos laborales y de fin de semana cuando tenían 40 años (o su edad de entonces si eran más jóvenes) y sobre lo que estaban haciendo un año antes del diagnóstico de cáncer o antes de ser entrevistados.

Los resultados del estudio son bastante consistentes con investigaciones previas, dijo Catherine Marinac, investigadora del Instituto del Cáncer Dana-Farber, que no participó en el estudio. La investigación de Marinac sugiere que comer en sintonía con el reloj natural del cuerpo puede ayudar a reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama en los sobrevivientes.

“Los estudios han encontrado que las personas que comen tarde en la noche tienen mayores tasas de obesidad y peores perfiles metabólicos”, dijo Marinac. “Y en particular, hemos descubierto que las personas que tienen una duración de ayuno nocturno más prolongada, lo que puede implicar una menor ingesta nocturna, tienen un mejor control del azúcar en la sangre y un menor riesgo de recurrencia del cáncer“, agregó.

“La interrupción del reloj corporal y la capacidad reducida para procesar la glucosa son posibles factores mecánicos que vinculan la alimentación a altas horas de la noche con el riesgo de cáncer”, explicó.

 

 

 

 

 

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