Cambio de enfoque. ¿Confiar o desconfiar?

Cambio de enfoque. ¿Confiar o desconfiar?

Entre los mayores valores que podemos transmitir está la confianza. Sin embargo, en países con altos índices de corrupción la prudencia demanda desconfianza, apoyada en el temor al robo de las buenas ideas, resultando en frustración por la energía perdida. Estas malas experiencias nos hacen desconfiados; vivimos tensos y en alerta, atentos a la agresión verbal, física o patrimonial.

Cuando somos agredidos así nos cubrimos con una coraza de escepticismo, pero deberíamos detenernos a pensar cómo esto limita nuestra libertad, nos hace menos felices y erosiona la ilusión, madre de tantas buenas iniciativas.

Prudencia y cautela son virtudes y cualidades necesarias para vivir en paz y armonía, pero quedarnos en la desconfianza puede ser una cautela nociva para la vida. La extrema desconfianza conduce a la mentira como arma de protección mal elegida.

Por ejemplo, al buscar un socio estratégico para una alianza o al contratar personal, siempre es bueno investigar con detalle y consultar fuentes para reducir el riesgo de estafa o desilusión. Sin embargo, una vez tomada la decisión hay que otorgar confianza para lograr sinergias y evitar “correr con freno de mano”.

Aunque es vital estar siempre vigilantes y atentos a señales sospechosas como miradas evasivas o medias verdades, debemos aprender a confiar mientras no haya motivos para lo contrario. Dejarse llevar es la única forma de superar los miedos.

La confianza es un valor extraordinario que es necesario fortalecer. Si confiamos en nosotros mismos, podremos confiar en los demás y ayudar a otras personas a desarrollar ese valor que tanta falta nos hace.

“La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando.” Ernest Hemingway.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.