Basta de marginar al sector salud piurano

Indignación es la reacción inevitable que sentimos los piuranos al conocer que nadie sabe cómo hemos terminado en la cola de las prioridades del sector Salud. Nos faltan 800 camas, hospitales de alta y mediana complejidad, profesionales, equipamiento y, además, tenemos un atraso de 500 millones en inversiones en salud, respecto a otras regiones.

Solo en el hospital Santa Rosa mueren cinco pacientes cada mes. No por la gravedad de sus enfermedades o porque tengan males irreversibles, sino porque no hay camas, equipos ni profesionales para atenderlos. Y esto no es de ahora, lleva años. Algún funcionario lanza la alerta, se hace público y surgen declaraciones de indignación o vergüenza por parte de algún congresista o funcionario. Luego, todo vuelve  a la anomia de siempre, donde el derecho a la salud está impreso en papel con sello del Minsa, pero en la práctica no se cumple.

Somos una de las regiones con mayor riqueza, aportamos al erario nacional mucho más que otras regiones, pero estamos entre las últimas en salud. ¿Por qué? ¿Por qué el MEF y el Minsa toleran que tengamos solo 12 profesionales de la salud por cada 10 mil habitantes?. ¿Qué esfuerzos hicieron los gobiernos regionales y los congresistas por Piura para que terminemos postergados?

El comité de crisis conformado recientemente por el Colegio Médico, la Diresa y otras autoridadees tiene que buscar respuestas a estas interrogantes, pero principalmente pedir que a Piura se le respete. Hay que ponerle un pare a esta etapa de fracaso tras fracaso, porque como dice el subdirector de Salud, los piuranos no somos ni de piedra, ni inmortales.

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