Acudamos con esperanza a las urnas

Acudamos con esperanza a las urnas

Hoy tenemos la oportunidad de ayudar a mejorar la situación, o la ocasión de empeorar lo que desde hace decenios ha sido un descalabro político y social. Es momento de recordar que, más allá de cualquier circunstancia, nuestras decisiones cuentan y son la base de la democracia que nos esforzamos por construir en los últimos treinta años.

Nos encontramos ante dos opciones que representan dos propuestas para resolver los problemas más importantes que aquejan a Piura. No obstante, existe esa idea negativa y teñida de peligrosa irresponsabilidad que sostiene que ambas candidaturas son las caras de una misma moneda; las elecciones son un “engañamuchachos” mediante el cual se entronizan individuos, pero no ideas; caras, pero no programas.

Quisiéramos tomar parte en este debate y afirmar que hay un tercer punto de vista que, sin negar que en los años recientes la política nos ha traído más decepciones que satisfacciones, nos obliga a participar y a hacerlo con la conciencia de que somos parte de un entramado, un sistema en el que todos tenemos una cuota de culpa o de virtud. La política nos involucra a todos y es con la esperanza de que hacemos oír nuestra voz que debemos acudir hoy a las ánforas.

La democracia -se ha dicho muchas veces- no es el sistema perfecto, tiene sus fallas y sus limitaciones, pero también es más funcional. ¿Viviríamos mejor en un orden en que solo unos cuantos -los “mejores”- tengan voz para hacer y deshacer, o preferiríamos labrarnos nuestro destino colectivo haciéndonos cargo de lo escogido? Eso se llama madurez; un sistema que requiere decisiones maduras y adultas nos convoca hoy para darle el mayor cargo de la región a Reynaldo Hilbck o a Luis Neyra.

Cuando acudamos al llamado de las urnas pensemos en aquellos proyectos que tanto demandamos como partes integrales del desarrollo de Piura: el Hospital de Alta Complejidad, los nosocomios de la sierra, las obras de prevención frente al Niño Costero, las carreteras, las mejoras en el perfil urbano de las provincias y los distritos, y un largo etcétera de pendientes que en los últimos cinco años no fueron ni siquiera promesas. Vayamos con fe en la edificación de un futuro mejor para todos. Hagamos uso de nuestra soberanía.


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