A Alan lo que es de Alan

A Alan lo que es de Alan

Es comprensible el dolor de los apristas por la pérdida de su máximo líder, Alan García Pérez; cuyos restos fueron cremados ayer; sin embargo, resulta insolente la forma como cierto grupo de apristas y también de otras tiendas políticas, se han colgado de la fresca mortaja del expresidente para lanzar arengas incendiarias contra la justicia peruana, contra los jueces, periodistas de investigación y contra el Ejecutivo.

García no era la “presa mayor” de la justicia como intentan victimizarlo sus partidarios. Tampoco es un mártir de una supuesta lucha contra la injusticia del “poder judicial peruano represivo”; mucho menos su impulsiva muerte merece “venganza”.

No hay injusticia en su investigación porque habían elementos de convicción para detenerlo. Alan labró su propio camino y si llegó a esa trágica salida fue por propia decisión.

Lo que sí hay que destacar y recordar de Alan García Pérez es
su habilidad y talento para la política. Jaime Bayly lo define como “el animal político más formidable y talentoso que haya conocido el Perú”, y sí que lo fue, y de eso deben senirse orgullosos los apristas, pero careció de modestia y prudencia en sus actos.


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.