Todo lo que debes saber sobre la epilepsia en perros

Todo lo que debes saber sobre la epilepsia en perros

No se trata de ningún virus ni enfermedad contagiosa, la epilepsia es una enfermedad que se hereda genéticamente y que afecta a muchos seres vivos, entre ellos los perros y los humanos.

Se da principalmente en perros de razas grandes; sin embargo, los perros de razas medianas y pequeñas no están exentos de ella.

¿Cómo saber si mi perro sufre de epilepsia?

La epilepsia se manifiesta mediante ataques epilépticos, que son producidos por pequeñas descargas eléctricas en el cerebro. Los primeros ataques pueden darse desde la etapa de cachorro hasta los seis años de edad, tienen una duración media de uno o dos minutos, pero pueden prolongarse hasta treinta minutos en algunos casos graves.

  • Antes del ataque epiléptico: Nuestro perro estará nervioso, algo desorientado y descoordinado. También puede mostrar pequeños temblores, salivar en exceso, vomitar espuma blanca y mostrarse confundido. Estos efectos pueden durar minutos, horas o incluso días.
  • Durante el ataque epiléptico: Nuestro perro caerá al suelo en la mayoría de los casos y su cuerpo comenzara a convulsionar. Puedes mostrar espasmos cómo patadas o pedaleo, escupir mucha saliva o incluso hacerse sus necesidades involuntariamente. En la mayoría de ocasiones pierden la consciencia.
  • Después del ataque epiléptico: Nuestro perro estará totalmente agotado y muy confundido, en ocasiones puede perder la vista por unos minutos y correr desorientado y asustado.

¿Qué hacer si mi perro sufre un ataque epiléptico?

Es muy probable que nuestro perro pierda el conocimiento durante el ataque, por eso debemos colocarlo o tumbarlo, sobre una zona blanda. Cómo por ejemplo su cama o un sofá, unas mantas en el suelo o algo que evite que pueda dañarse en caso de que se caiga.

Los ataques epilépticos en perros suelen durar una media de uno o dos minutos. Una vez haya pasado el ataque nuestro perro también estará muy cansado, por eso debemos ponerlo en un lugar donde pueda descansar tranquilamente, y en que tenga su plato de agua cerca.

Es muy importante apuntar en una hoja la fecha y la duración del ataque, además de cualquier información que pueda ser valiosa para el veterinario que lo vaya a atender posteriormente.

La epilepsia no es motivo para sacrificar ni para abandonar a tu perro, es una enfermedad que se puede tratar como cualquier otra. En caso no puedas asumir la responsabilidad, no lo abandones, llévalo a un centro de protección de animales para que le busquen una nueva familia.

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