Río Blanco en el candelero

Río Blanco en el candelero

La edición de El Tiempo del pasado domingo, a través de una entrevista de Teo Zavala a Boris Dávila, gerente social de Río Blanco Cooper, titular de un fabuloso yacimiento minero ubicado en la serranía piurana, ha caído al pelo para poner, una vez más, en debate la necesidad de explotarlo.

En verdad, dice mucho en contra de nosotros los piuranos el que, luego de tantos años de haber salido a la luz, continúe tirado y desperdiciado tal y como si nuestra región mostrara un nivel de desarrollo equiparable al del primer mundo; es decir, como si estuviéramos tan formidablemente bien que no nos interesa ensuciarnos/contaminarnos/complicarnos con la actividad minera, principalmente, porque pondríamos en peligro nuestra “formidable y boyante producción agropecuaria reconocida en el mundo entero” (sorna).

Sin embargo, ¿qué dice la realidad respecto a nuestras condiciones de vida y desarrollo?

Cuando el entrevistado hace referencia a que el canon minero anual para Piura generado por la explotación del yacimiento podría ascender a 190 millones de soles, lo que ayudaría sacar de la pobreza a muchos pobladores, además de coadyuvar al desarrollo, Teo, acertadamente, replica:

“Eso no siempre es así y Cajamarca es el mejor ejemplo que la minería no desarrolla la región en la cual se ubica”. ¡Tuvo toda razón la entrevistadora al espetar semejante frase!

Pero, lamentable y tristemente, no solo tenemos el caso actual de Cajamarca sino que, a lo largo de nuestra historia, debido al cáncer de la corrupción arraigado con uñas y dientes en nuestros gobernantes, lo mismo sucedió con el salitre, el guano, el caucho y el petróleo.

Como hasta los animales salvajes no tropiezan con la misma piedra, con mayor razón el hombre, inteligente y creado a imagen y semejanza de Dios, tampoco debería hacerlo. Sería imperdonable perpetrar con los recursos financieros que el canon minero deberá proveer, más temprano que tarde, el mismo despilfarro que se hizo con los recibidos del petróleo. ¿Cómo? Así:

1) El canon minero proveniente de la explotación de los yacimientos de Río Blanco, será invertido, íntegramente, durante los diez primeros años, en las provincias de Ayabaca y Huancabamba.
2) Se creará un organismo, imposible de corromper y/o politizar, encargado de administrarlo.


Escrito por: Luis Gulman Checa
COMPARTIR     Twittear Compartir

Luis Gulman Checa

Luis Gulman Checa