Dunkerque

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Información de la película

Para el cine, lo verosímil no es una verdad establecida ni es un discurso ya pronunciado, así se trate de un género como el histórico. De hecho, según el estudioso Christian Metz, las leyes de un género se obtienen de obras precedentes de dicho género, lo que incluye una serie de textos: nunca un solo discurso.

Esto lo tiene muy presente el importante realizador londinense Christopher Nolan para llevar, a la pantalla grande, un hecho histórico acaecido en la localidad francesa de Dunkerque, durante la Segunda Guerra Mundial, en 1940, que describe el rescate de miles de hombres ante el avance de las fuerzas alemanas.

A partir de que no hay una sola manera de narrar o de contar las cosas (no hay un solo “decible fílmico”), Christopher Nolan nos muestra con su película Dunkerque (2017) que, ante la Historia (con mayúscula), tampoco hay una sola manera de sentir los sucesos: las posibilidades también cambian.

Desde ahí, el argumento de un filme no debe verse de manera unilateral: es solo la primera generalización (incluido el título) de algo que puede suceder de distintas maneras y verse, igual, desde diferentes puntos de vista.

Nolan ha decidido hablar de un hecho histórico con el mayor acercamiento posible al discurso socialmente más aceptado como verdadero, acerca de lo sucedido en Dunkerque, y ha querido hacerlo desde las regiones más afectivas de ese discurso. Por eso, su relato no es para nada aséptico.

Lo que vemos en el filme Dunkerque está cargado de sensibilidad, a tal punto que muchas veces prescinde de diálogos o están abreviados desde el guion (del propio Nolan). Para apreciar o expresarse de tal manera, el director ha escogido la ruta del poder de la imagen.

Son las imágenes las que más hablan y nos hacen sentir algo durante el transcurso de la película, con tres situaciones que cada vez se acercan más entre sí y las que se enfrentan a un enemigo del que –podemos decir– es el gran ausente de las imágenes: los alemanes (¡excelente este concepto de la amenaza invisible!).

De esa manera, la imagen se antepone a la palabra propiamente dicha y se refuerza con la eficacia de una inmejorable fotografía y de una música siempre justa como subrayado de lo que vemos. Desde allí, Dunkerque es película visceralmente emotiva, es inevitable: nos llega siempre adentro de los propios sentidos.

En manos de Christopher Nolan, las imágenes se convierten en parte del conocimiento que nos da el filme, además de la emoción que obtenemos de ese conocimiento: es la justa percepción del sentimiento humano vivido allá en Dunkerque, donde lo épico se confundió con el dolor, con el miedo, con la ansiedad, con la nostalgia, con la alegría y con la muerte.

El sentido coral de tres acontecimientos nunca anula el exacto diseño de personajes y, con ello, los actores se compenetran con esos sus personajes, no para “interpretar”, sino para vivir y hacernos vivir la esencia de la película: lo emocional.

Dunkerque es filme que nos hace sentir “la sustancia del contenido” (expresión del lingüista danés Louis Hjelmslev). De esa manera, no importa el plano cinematográfico en que se manifiesten las imágenes: la plasticidad extraordinaria de ellas se comporta como un sistema de signos.

Es exquisito ver este trabajo de Christopher Nolan como propuesta “sígnica” ante un hecho histórico: los signos vibran en sus imágenes (inolvidable ver la participación de los civiles en ayuda de los jóvenes soldados). ¿Qué es el cine? Esto es cine.

Por William Venegas

  • Clasificación:
    Mayores de 14 años
  • Género:
    Histórico.
  • Dirigido por:
    Christopher Nolan.
  • Escrito por:
    Christopher Nolan.
  • En los cines:
    Cineplanet Real Plaza, Cineplanet Plaza del Sol, Cinemark Open Plaza, UVK Plaza de la Luna
  • Taquilla:
    $234 136 220 USD
  • Tiempo de
    ejecución:
    120 minutos
  • Estudio:
    Warner Bros Pictures.

Críticas de cine

Un enemigo oculto

Pues bien, si estuviéramos ante un filme bélico de corte clásico, esperaríamos escenas de combate cuerpo a cuerpo entre aliados y alemanes. Así sucede en “Salvando al soldado Ryan” (1998), de Steven Spielberg, por mencionar un título emblemático. En “Dunkerque”, en cambio, nunca veremos a un solo nazi. La estrategia de Nolan es la de filmar a sus protagonistas ingleses ante el temor por un peligro muy físico, de manifestaciones cruentas y terroríficas, pero que no tiene cuerpo ni rostro.

Sebastián Pimentel
Licenciado y Magíster en Filosofía por la PUCP

¿Y el mérito francés?

Aunque Dunkerque fue una huida desesperada llevaba en germen una futura victoria: los aliados preservaron ese día una buena parte de sus tropas. Sin embargo, los 120.000 soldados franceses evacuados –junto a más de 200 mil británicos- brillan por su ausencia en la versión de Nolan.

Claudia Perió
Autora en Infobae

Sin proporcionarnos más contexto que unas pocas líneas de texto introductorio, (Nolan) nos sumerge desde el principio en el caos y luego se niega a concedernos un solo momento para tomar aire. Tanto para los soldados como para nosotros, no hay manera de escapar. La muerte puede llegar en cualquier momento, desde cualquier lado.