El género ma(r)chito

Joaquín Schwalb Helguero

Cambio de enfoque

Por Joaquín Schwalb Helguero
El género ma(r)chito

Señores feudales. Machistas territoriales. El típico “machito” es un género marchito, pero se resiste a ser extinto, como debería ser en una época de movimiento mundial dirigido hacia una justa igualdad de géneros.

La antropóloga Norma Fuller considera que hay múltiples formas en que la sociedad busca encajar al varón dentro de un molde que lo espera desde su concepción. En el último año de colegio hay quienes presionan a sus compañeros a mostrar su virilidad. De allí salen las primeras borracheras, las peleas de “gallitos” y las primeras experiencias sexuales.

Es una mentalidad obsoleta, pero está presente en nuestro medio desde tiempos inmemorables. La promueven nuestros padres desde chicos (“los hombres no lloran”; “compórtate como hombre”) y estos esquemas son reforzados es una sociedad tan machista como la nuestra.
El antropólogo Alexander Huerta destaca que “El macho alfa no puede ser viable en un mundo donde las mujeres han adquirido mayor poder político, económico y simbólico y recursos para defenderse”.

Se requiere una educación democrática en el hogar entre niños y niñas, sin temor a la palabra “género”. Las niñas muestran mayor empatía social y capacidad de relacionarse a nivel afectivo que sus pares varones, mientras que los niños se muestran más territoriales y presionados a expresar su “hombría”.

Sin embargo, en el terreno afectivo, moral y hasta en su visión integral de la vida, la mujer es “el sexo fuerte” pues maneja varios campos simultáneamente. Entonces, ¿por qué se sigue considerando al hombre “el jefe del hogar”? Por pura inercia. Ya el liderazgo empresarial moderno marca una pauta de conducta en otra dirección, con estilos de conducción subjetivos que desplazan a los autoritarios.

Como bien señala el Ministro de Cultura: “Hemos crecido, lamentablemente, con la noción de que la mujer tiene que estar al servicio del hombre…Esto se conecta con la violencia psicológica…”. Propone trabajar en la cultura, la educación y en la mentalidad. “Las nuevas generaciones tienen que cambiar de chip”.

Un consejo para quien quiera ser “más hombre” es que recupere su lado femenino, que es más humano, le permite controlar mejor sus impulsos y ser mejor persona.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.