Pernicioso hábito del saqueo

Pernicioso hábito del saqueo

El descubrir que tres trabajadores del Gobierno Regional hacían de las suyas, elaborando contratos de trabajos fantasmas para apropiarse del dinero de las obras; nos da una visión de hasta qué punto muchos funcionarios, incluso autoridades, ven a las instituciones públicas como el tesoro deseado al cual se puede saquear con ingeniosas artimañas, casi legales.

Y es que el compadrazgo, el tráfico de influencias y hasta el robo sistemático se han constituido en una práctica común en todos los niveles de mando. Por ello, no basta solo reestructurar el Poder Judicial como lo anuncia el presidente Martín Vizcarra, sino todo el aparato estatal, y quienes queden allí, entiendan que cada sol que se sustrae se lo roban al país y a los propios peruanos.

Terminar con este mal hábito, casi arraigado en la administración pública, será una tarea difícil, pero alguien debe empezar a hacerlo. Y la responsabilidad debe empezar por quienes aspiran a ser autoridad, para que su equipo de trabajo no solo sea el más técnico o idóneo, sino honesto y con vocación de servicio que es de lo que adolecen muchas gestiones, cuyos movimientos políticos se crean como un “club de amigos”.


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo