Golpe de calor y responsabilidad laboral: lo que revela el caso Konecta en Piura

febrero 19, 2026
Autor: Redacción El Tiempo

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Por: Mgtr. Luis Miguel Romero Palacios / Socio Estudio Romero Abogados Laboralistas.

El calor en Piura no es una novedad. Lo que sí ha encendido las alarmas es que, en medio de temperaturas que superan los 36 grados, al menos cinco jóvenes trabajadores de una empresa de call center terminaran desmayados y con convulsiones en plena jornada laboral.

En el Perú, la ley es clara: el empleador tiene la obligación de proteger la vida y la salud de sus trabajadores. No basta con tener documentos firmados o reglamentos archivados. La prevención debe ser real. Debe sentirse en el ambiente, en las decisiones y en las medidas concretas.

En ciudades como Piura, donde las altas temperaturas son parte del día a día, el riesgo de golpe de calor no es algo inesperado. Es previsible. Y cuando un riesgo es previsible, debe ser gestionado.

En actividades como los call centers —espacios cerrados, decenas de personas trabajando de manera continua, equipos electrónicos encendidos todo el día— el control del ambiente no es un detalle menor. Es una condición básica. Si varios trabajadores terminan desmayados, algo falló. Y esa falla no es climática: es preventiva.

¿Qué debió hacerse? Anticiparse. Reforzar la climatización. Reducir aforos si era necesario. Implementar pausas más frecuentes. Garantizar hidratación constante. Incluso reorganizar turnos en los días de mayor sensación térmica. La ley no exige soluciones imposibles, pero sí decisiones responsables frente a riesgos evidentes.

Ahora el escenario cambia. Podrían iniciarse investigaciones administrativas para determinar si la empresa cumplió realmente con sus obligaciones de seguridad y salud. Si se demuestra que las condiciones laborales influyeron directamente en los desmayos, el caso podría calificarse como accidente de trabajo. Y eso abre la puerta a responsabilidades económicas y legales adicionales.

Pero más allá de las sanciones, este episodio deja una reflexión más amplia.

El cambio climático no es un debate abstracto. Está entrando a las oficinas, a las fábricas y a los centros de atención telefónica. Está obligando a las empresas a replantear cómo gestionan el riesgo. El estándar de cuidado ya no puede ser el mismo que hace diez años.

Las organizaciones que no adapten sus sistemas de prevención a fenómenos extremos no solo enfrentarán multas; enfrentarán crisis humanas y reputacionales.

El caso de Piura no debería verse como un hecho aislado, sino como una advertencia. El trabajo debe ser un espacio seguro. Y cuando el calor cruza esa línea y se convierte en amenaza, la responsabilidad no es del clima: es de quien tiene el deber de prevenir.

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Redacción El Tiempo
Redacción El Tiempo. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario El Tiempo. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Piura, el Perú y el mundo.
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