La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió, este martes 2 de junio, que las condiciones para el desarrollo de un nuevo episodio de El Niño avanzan rápidamente en el océano Pacífico tropical y podrían provocar impactos climáticos significativos en distintas regiones del mundo durante los próximos meses. Según el más reciente informe del organismo, existe una probabilidad del 80 % de que el fenómeno se establezca entre junio y agosto de 2026, mientras que las posibilidades de que se prolongue hasta finales de año superan el 90 %.
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La agencia especializada de las Naciones Unidas alertó que este evento climático podría incrementar el riesgo de sequías, lluvias intensas, inundaciones y olas de calor, en un contexto global marcado por temperaturas cada vez más elevadas. Los expertos consideran que, aunque todavía existe incertidumbre sobre su intensidad máxima, la mayoría de los modelos climáticos apuntan a un episodio al menos moderado y potencialmente fuerte.
¿Por qué la OMM advierte sobre un posible fenómeno intenso de El Niño?
De acuerdo con las observaciones realizadas por diferentes plataformas de monitoreo, las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico ecuatorial centro-oriental se encuentran muy cerca de los umbrales que caracterizan a El Niño. Además, los científicos detectaron condiciones subsuperficiales excepcionalmente cálidas, con anomalías superiores a los 6 grados Celsius respecto a los valores normales.
Esta acumulación de calor bajo la superficie oceánica actúa como una reserva energética que favorece el calentamiento progresivo de las aguas superficiales, fortaleciendo así el desarrollo del fenómeno climático.
Los especialistas también señalaron que el Índice de Oscilación del Sur, uno de los principales indicadores atmosféricos asociados a El Niño, muestra señales consistentes con la evolución del evento.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, sostuvo que los gobiernos y las comunidades deben prepararse ante la posibilidad de un episodio intenso, debido a que podría agravar los efectos de la sequía en algunas zonas y aumentar la frecuencia de lluvias extremas en otras.
¿Cómo influye El Niño en las temperaturas globales?
Uno de los principales efectos asociados a El Niño es el aumento de las temperaturas a escala mundial. La OMM prevé que durante el periodo comprendido entre junio y agosto de 2026 se registren valores térmicos superiores a la media en gran parte del planeta.
Este escenario incrementa el riesgo de estrés térmico para las poblaciones más vulnerables, afecta la productividad agrícola y puede ejercer presión adicional sobre los sistemas de salud y abastecimiento de agua.
El último episodio importante de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fue considerado uno de los cinco más intensos desde que existen registros modernos. Además, contribuyó a que 2024 alcanzara niveles históricos de temperatura global.
La ONU considera que la combinación entre el calentamiento global provocado por las actividades humanas y los efectos naturales del fenómeno puede amplificar los riesgos climáticos en numerosos países.
¿Qué es El Niño y por qué ocurre?
El Niño es una de las dos fases principales de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés), uno de los sistemas climáticos naturales más influyentes del planeta. Su fase opuesta es La Niña.
El fenómeno se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Generalmente ocurre cada dos a siete años y suele mantenerse entre nueve y doce meses.
En la mayoría de los casos, comienza a desarrollarse durante el primer semestre del año y alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero. Sus efectos sobre las temperaturas globales suelen sentirse con mayor fuerza durante el año siguiente a su formación.
Los expertos recuerdan que cada evento presenta características distintas. Por ello, los impactos pueden variar dependiendo de su intensidad, duración y de la interacción con otros patrones climáticos globales.
Regiones que podrían verse más afectadas por El Niño
Aunque los efectos específicos cambian en cada episodio, existen patrones climáticos que suelen repetirse durante la presencia de El Niño.
Entre las zonas donde normalmente aumentan las precipitaciones figuran sectores del sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, partes del Cuerno de África y algunas regiones de Asia central.
Por el contrario, Centroamérica, el norte de Sudamérica, el Caribe, Australia, Indonesia y áreas del sur de Asia suelen experimentar condiciones más secas de lo habitual.
En América Latina, los organismos meteorológicos vigilan especialmente la posibilidad de lluvias intensas e inundaciones en determinados territorios, mientras que otras zonas podrían enfrentar déficits hídricos prolongados.
Impacto en la agricultura, el agua y la economía
Los sectores productivos suelen ser algunos de los más afectados cuando se presenta El Niño. Las alteraciones en los patrones de lluvia pueden reducir rendimientos agrícolas, afectar cultivos sensibles a la humedad y generar pérdidas económicas significativas.
La gestión de recursos hídricos también se convierte en un desafío. Las regiones con menos precipitaciones enfrentan riesgos de escasez de agua para consumo humano, agricultura y generación de energía, mientras que las zonas con lluvias extremas deben prepararse para posibles inundaciones y deslizamientos.
Por esta razón, la OMM destaca la importancia de utilizar los pronósticos estacionales para planificar medidas preventivas que permitan proteger vidas, infraestructuras y medios de subsistencia.
¿El cambio climático hace más fuerte a El Niño?
Los especialistas señalan que actualmente no existen evidencias concluyentes que demuestren que el cambio climático aumente directamente la frecuencia o intensidad de los episodios de El Niño.
Sin embargo, sí existen indicios de que un planeta más cálido puede amplificar algunas de sus consecuencias. Un océano con temperaturas más elevadas y una atmósfera con mayor contenido de humedad favorecen fenómenos extremos como olas de calor más intensas, lluvias torrenciales e inundaciones.
Esta combinación de factores incrementa la vulnerabilidad de numerosas regiones frente a eventos meteorológicos severos.
¿Qué recomiendan los expertos ante la llegada de El Niño?
La OMM recomienda a gobiernos, autoridades locales y sectores económicos mantenerse atentos a las actualizaciones meteorológicas y climáticas emitidas por los servicios nacionales especializados.
Asimismo, destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar los planes de gestión de riesgos y desarrollar estrategias de adaptación para enfrentar posibles impactos asociados a sequías, lluvias intensas y olas de calor.
Según los pronósticos actuales, las temperaturas superiores a la media podrían extenderse a gran parte del planeta durante los próximos meses, mientras que los patrones de precipitación característicos de El Niño aumentarían la probabilidad de fenómenos extremos tanto por exceso como por déficit de lluvias.











