Editorial: La pobreza extrema y ciertas necedades

Editorial: La pobreza extrema y ciertas necedades

Las cifras del INEI revelan que, aunque la pobreza extrema se redujo en un punto porcentual, hay más de 900 mil personas que sobreviven con apenas 183 soles. Usted, amable lector, que, seguro, en promedio gasta una cifra superior al promedio de 750 soles, imagínese de qué cosas tendría que privarse para ajustar su estilo de vida a un índice paupérrimo e inhumano.

La lucha contra la pobreza con resultados destacables es la promesa de todos los gobiernos. No obstante, existen otros factores que, si los tomamos en cuenta, explican por qué la lucha contra la pobreza extrema figura como la vigesimoquinta prioridad de la agenda del país: la corrupción, que le cuesta ingentes cantidades al fisco -y, por tanto, a cada ciudadano-, impide que se destinen recursos a mejorar la protección que la sociedad le debe a los desvalidos, a los niños y a los ancianos por principio fundacional.

Destaca en este panorama el hecho de que, mientras la pobreza extrema sigue siendo un flagelo en nuestras sociedades, la data recogida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la clase media también se encuentra en un proceso de pauperización. En contraste, las personas adineradas siguen incrementando sus ingresos. Estas diferencias, que abren brechas de insatisfacción e incomprensión, pueden resultar peligrosas si el Estado no actúa como natural compensador en sectores estratégicos, como salud y educación, así como en la promoción y custodia legal del empleo digno.

Y pensar que mientras unos deben escoger entre bañarse o tomar agua, algunos padres de la Patria pelean por los viáticos de la semana de representación.

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