Añoranza de una ciudad musical

Añoranza de una ciudad musical

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María Luisa Ruesta Arce
Colaboradora

Ir a Guanajuato, ciudad histórica mexicana, es para quedarse  buen tiempo, no sólo por su belleza arquitectónica morisca sino por la calidez de las personas y gran movimiento cultural.

La Universidad Pública tiene teatro y cine propios, en permanente actividad, que son usados por los universitarios del lugar e invitados. Exhiben cada día películas seleccionadas por el valor escénico y contenido. Hace cuarenta y dos años, es sede del Festival Internacional Cervantino que, cada octubre congrega a los amantes del teatro, cine, literatura, danza. Hace quince, del Festival internacional de Cine, dando a los universitarios del mundo la oportunidad para presentar cortos o largometrajes y documentales. Cabe decir que los profesores  ingresan gratuitamente al cine, museos y otras actividades culturales.

En la vida cotidiana, la Plaza de la Unión es punto de reunión, guanajuantenses y turistas llenan las bancas de la plaza y las terrazas de las cafeterías con estilo europeo. Los ficus sembrados uno cerca a otro alrededor de la plaza hacen de esta un lugar fresco y acogedor, pues las frondosas copas se juntan para crear un techo natural.

De viernes a domingo por la tarde, las bandas de instituciones armadas ocupan la glorieta central. Por la noche la Estudiantina, después de hacer la famosa “callejoneada”, recorriendo las callecitas empedradas e inclinadas hacia la plaza, con música romántica,  jovial y picaresca, portando antorchas y rosas que regalan a su paso.

¡Cómo no relacionarlo con las retretas de otrora en nuestra Plaza de Armas! Aquellas que disfrutaron personas de diferente edad y condición socio económica. Testigo de encuentros entre viejos amigos y nuevas amistades fue la estatua de la heroína colombiana Policarpa Salvatierra. Ahora es, de la falta de voluntad para aprovechar este escenario y  dar oportunidad a universitarios y bandas institucionales para difundir el arte musical, añorado por los jóvenes del siglo pasado y desconocido  por  las nuevas generaciones: ¡Con la falta que hacen para alegrar la ciudad, promover la cultura, la amistad, las salidas familiares, el romance! Si no que lo digan abuelos, padres y tíos que se enamoraron en las melodiosas y alegres retretas domingueras. 

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