El rostro de los desaparecidos

El rostro de los desaparecidos

Hace poco falleció, Angélica Mendoza de Ascarza, más conocida como “Mamá Angélica”, la mujer que simbolizó la lucha por los desaparecidos en el país, durante el conflicto interno ocurrido durante la década del ochenta.

Durante más de tres décadas esta mujer luchó incansablemente por encontrar a su hijo, Arquímedes Ascarza, detenido el 2 de julio de 1983, por agentes del Ejército, en Ayacucho.

Su muerte ocurre 14 años después de la presentación del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y 10 días después de la sentencia de este caso, denominado Los Cabitos.

Su talante le llevó a fundar la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos (Anfasep), organización en la cual tuvo un papel protagónico.

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Según el testimonio brindado por Angélica Mendoza, su hijo fue sacado de su habitación por un grupo de militares y llevado sin razón alguna al cuartel Los Cabitos. Desde aquel 12 de julio de 1983, no volvió a saber más de él, pese a los denodados esfuerzos en las instancias públicas.

Su lucha no fue en vano. Tuvo frutos palpables. Precisamente, en fecha reciente el Poder Judicial dictó sentencia a dos mandos militares por las torturas, desapariciones y secuestros contra 53 personas, en la que se comprobó la existencia de un horno crematorio en dicho cuartel.

Su deceso es un llamado de reflexión a todos los peruanos para no mirar con indiferencia las innumerables muertes y desapariciones forzosas cometidas durante la época de violencia interna. Lo que le pasó a Angélica Mendoza, le pudo pasar a cualquiera de los millones de peruanos que habitamos este país.

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Su muerte representa una pérdida lamentable en la lucha por los derechos humanos, teniendo en cuenta que se estima en 15 mil la cifra de desaparecidos durante la época de violencia interna en el país (1980-2000).

Angélica Mendoza cuestionó de forma permanente al Estado peruano e interrogaba la causa de tanto dolor en el país. Su legado nos debe llevar a construir un país más pacífico donde se respeten los derechos humanos de todos. 


Escrito por: Carlos Rosales Purizaca
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Carlos Rosales Purizaca

Carlos Rosales Purizaca

Educador y periodista, es colaborador en distintos medios de comunicación.