Semana: En la historia y en nuestros corazones

Conoce cómo 'Semana' llegó al corazón del Bajo Piura y trascendio por muchos años contando historias de la región.

Semana: En la historia y en nuestros corazones
Semana: En la historia y en nuestros corazones
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Por: Juan Nunura Loro
Penetrar en el corazón del pueblo es una ardua tarea. Se logra poco a poco, con paciencia y tenacidad. Desde el 7 de junio de 1992 Semana se fue metiendo a los hogares piuranos y se quedó allí. Fue el ojo avizor y entrenado de Jaime Marroquín Gámez que vio la necesidad de que El Tiempo tenga un suplemento dominicial dedicado al análisis, a la literatura, a la historia, la política y las tradiciones de Piura. Don Víctor Helguero Checa le dio el visto bueno y empezó a circular. Margarita Vega tomó la posta y luego, Teo Zavala.
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Era una madrugada de verano. Tenía que madrugar para poder asearme y estar listo antes de que pase la única combi de esa hora y no me quede sin viajar. Salía de Bernal rumbo a La Unión. Allá me esperaba Juan Lucho y los demás canillitas, entre ellos mis hermanos Manuel y ‘Món’. Teníamos que esperar el auto que traía de Piura a mi papá Salomón Nunura cargado de diarios y esperar también el camioncito de El Tiempo piloteado por Martín Peralta o Marcos Albán, con los miles de ejemplares del día. Llegaban máximo a las 5:00 am. Al descargar comenzaba la acción. Conteo rápido, repartición veloz y listo, a gritarle al pueblo que ya estaban los periódicos del día.

El cuartel de canillitas se repartía primero entre los paraderos, mercados y barrios de La Unión, luego se repartía a los que iban a los pueblos cercanos: La Arena; Tablazos; Vice; Becará y Letirá; El Tallán; Rinconada Llicuar; Bellavista; Bernal y Cristo Nos Valga. Eso sí, mi ‘viejo’ nos distribuía en zonas de tal forma que minimizaba la competencia entre nosotros. La idea era cubrir la mayor cantidad de zonas y que todos tengan buena venta para poder ganar mejor.
Así me ‘recursié’ y ‘costié’ mi secundaria, mi preparación pre universitaria y los primeros ciclos de mi carrera de Ciencias de Comunicación en la UNP, en donde finalmente me hice periodista. Recuerdo que una de mis aficiones era primero leerme todos los periódicos y si habían suplementos, mucho mejor. El Tiempo y La República eran de mis favoritos. La República traía la Revista Agraria, Antares, y Domingo y El Tiempo traía los jueves un suplemento juvenil y los domingos ‘Semana’, si no los vendía me los quedaba y coleccionaba. Por eso, escribir ahora en estas páginas ha sido por demás emocionante. Quizá un simil con el clásico sueño cumplido de trabajar junto a quien admiras, y yo admiré siempre a ‘Semana’. Aquellos registros y crónicas históricas que aguarda en sus páginas tienen sin duda invaluable valor.
En la historia y en nuestros corazones - Diario El Tiempo
En la historia y en nuestros corazones - Diario El Tiempo
Juan Luis Nunura Calderón, acercándose a los 50, es hoy en día el distribuidor de periódicos oficiales en La Unión, del Bajo Piura. Es parte de una tercera generación de canillitas que ha forjado ya una cuarta generación que ahora también maneja el negocio familiar. Todos lo conocen como el gran ‘Juan Lucho’. La historia de los periódicos comienza con su abuelo Juan Nunura Antón. Vivía en Bernal y alguna vez hace casi 50 años, llegaron un grupo de señores interesados en que alguien sea canillita en las zonas del Bajo Piura. Seguramente a muchos no les interesó el tema. A don Juan Nunura, quien montado a caballo asistía sus chacras y parcelas, le interesó la idea y le explicaron qué debía hacer. Decidió tomarlo y eligió recorrerlos justamente montado a caballo. Se cuenta que llegaba a lomo de bestia como un jinete mensajero de noticias. Montado en su caballo leía los titulares de los periódicos y los vendía en casi todos los pueblos del Bajo Piura. Su enigmática imagen es recordada aún por muchos adultos que dan fe de su travesía.
Pero había que elegir un lugar estable como punto de repartición y venta. Fue La Unión, el centro comercial más importante de las últimas décadas en el Bajo Piura. Allí don Juan Nunura designó a su hijo Salomón Nunura Tume, quien a su vez llamó a sus hijos mayores Ángel Nunura Loro y Juan Luis Nunura Calderón. Ambos eran los canillitas principales y aunque ya no lo hacían montados en caballos, tenían por misión recorrer la mayor cantidad de pueblos anunciando las noticias para vender los ejemplares. Recuerda Juan Lucho que junto a Ángel, su papá y su abuelo, se convirtieron prácticamente en los ‘reyes’ del periódico. Eran memorables sus pantalones con grandes bolsillos por la cantidad de dinero producto de las ventas. Correo y El Tiempo eran los de mayor demanda entre los piuranos. Se sumaban otros como La República; Comercio; Expreso; Extra y los desaparecidos Última Hora; Estudiante; Tribuna; el deportivo El Gigante; las revistas Testigo; Gráfico y Caretas; entre otros.
Juan Luis Nunura Calderón es hoy en día el distribuidor de periódicos oficiales en La Unión
Juan Luis Nunura Calderón es hoy en día el distribuidor de periódicos oficiales en La Unión
Tras la muerte de su abuelo y su padre, Juan Lucho quedó a cargo del negocio. Nuestro hermano Ángel decidió dedicarse a otro rubro, hasta que finalmente el Covid 19 lo atacó y se lo llevó. También han vendido periódicos casi todos sus hermanos: Manuel; Salomón; Betty; Juan; Patty; Auri; Imelda; Bertha. Cuenta que al menos habrá tenido unos 200 canillitas. La mayoría adolescentes y jóvenes que ahorraban en vacaciones para sus uniformes y sus útiles en la época escolar. Vendiendo periódicos ellos ganaban el 25 % del valor y si el diario costaba más, como en el caso de El Tiempo; la ganancia era mayor.
“Los domingos eran de mayor demanda. La gente leía y preguntaban que ha salido en Semana. Muchos buscaban los reportajes de las festividades y los nuevos atractivos turísticos y culturales. Salían reportajes que no hallabas en los diarios y la gente lo compraba y guardaba celosamente. Los domingos llegábamos a vender hasta 1 500 o 2 000 diarios El Tiempo en todas nuestras zonas. Luego salió La Hora y repuntó ventas diariamente. ‘Semana’ cubría acontecimientos, festividades y tradiciones de nuestros pueblos que no lo hacen los demás medios.
Mirando la tranquilidad del mar y dejándose acariciar por la brisa fresca que lo enamoró, encontramos a don Juan Abad Pardo, de 82 años. Un autodidacta famoso en Parachique – La Bocana por ser el coleccionista de más de 800 piezas de recursos marinos y especies que conserva y que le han permitido fundar el Museo Marino Artesanal de Parachique. Lugar que habita y cuida como su más grande tesoro.
Pero don Juan Abad, natural de El Arenal y residente en esta parte de Sechura hace casi 40 años, tiene también otra pasión poco conocida: coleccionar las ediciones del suplemento Semana. Tiene decenas de ejemplares y reniega porque las lluvias le hayan malogrado siempre parte de sus colecciones.
Recuerda que alguna vez fue parte del suplemento en un especial que se hizo de museos poco conocidos y visitados pero que atesoraban gran riqueza y valor. Su museo era uno de ellos. Fue uno de sus días más felices y aquella edición la atesora con especial interés.
Juan Abad colecciona las ediciones del suplemento Semana
Juan Abad colecciona las ediciones del suplemento Semana
“Soy amante de la lectura y colecciono buenos libros. Desde los 15 años mas o menos, leo diario El Tiempo. Cuando no llega a Parachique lo encargo a Sechura pero sobretodo no me pierdo el dominical ‘Semana’. Es muy rico en lectura, uno de los mejores suplementos que he podido leer y colecciono sus ediciones. Lo saben los alumnos por ejemplo, a quienes antes les prestaba la revista pero no me las devolvían, ahora solo permito que las lean aquí mismo y que copien material que les interese pero ya no los presto”, narra don Juan Abad.
Este autodidacta asegura que guardará las últimas ediciones de ‘Semana’ como preciadas piezas de colección. “Semana es parte de nuestra identidad y de la cultura piurana. Cuando me enteré que ya no iba a publicarse me quedé frío. Es un golpe para nuestra cultura y para quienes amamos leerlo. Creo que yo y todo Piura nos sentimos tristes y nostálgicos por ello. Gracias diario El Tiempo, gracias revista Semana por todo lo que aportan. Los llevaré siempre en mi recuerdo y mi corazón”, finaliza el coleccionista de ‘Semana’. Un sentimiento que todos compartimos.
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