La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió sobre el inicio de una nueva fase del fenómeno climático El Niño entre junio y julio de 2026, un evento que podría extender sus efectos hasta los primeros meses de 2027 y generar importantes consecuencias económicas, productivas y sociales en diversas regiones del planeta.
Según las proyecciones de organismos meteorológicos internacionales citadas por la ONU, este episodio podría convertirse en uno de los más intensos registrados en la historia reciente, siendo catalogado incluso como un posible “super Niño”.
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Sequías, incendios e inundaciones marcarían el impacto global
El informe señala que el fenómeno provocaría condiciones excepcionalmente cálidas y secas en amplias zonas de Sudamérica, el sudeste asiático y Australia, aumentando significativamente el riesgo de sequías prolongadas e incendios forestales.
Al mismo tiempo, otras regiones podrían enfrentar lluvias torrenciales y fenómenos extremos. Entre las áreas más vulnerables figuran el sur de Estados Unidos y sectores del Cuerno de África, donde existe una alta probabilidad de inundaciones y daños a la infraestructura.
La ONU advierte que estos cambios climáticos no solo afectarán a las poblaciones locales, sino que también podrían alterar cadenas de producción, transporte y abastecimiento a nivel internacional.
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Pérdidas económicas superarían los 86 millones de dólares diarios
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el impacto económico proyectado. De acuerdo con las estimaciones, las pérdidas asociadas al fenómeno alcanzarían los 86 millones de dólares por día en siete regiones analizadas.
El sector manufacturero sería el más afectado, con pérdidas estimadas en 33 millones de dólares diarios, seguido por el comercio con 22 millones, la agricultura con 19 millones y el transporte con aproximadamente 12 millones de dólares al día.
La ONU subraya que los efectos de El Niño trascienden los cambios climáticos, ya que también generan interrupciones en las actividades productivas, afectan el empleo y reducen la capacidad de recuperación económica de numerosos países.
Perú figura entre los países más vulnerables
El organismo internacional recordó que Perú ha sido históricamente uno de los países más expuestos a los efectos de El Niño debido a sus características geográficas y climáticas.
Como antecedente reciente, el informe menciona que durante 2023 más de 138 distritos peruanos fueron declarados en emergencia por fenómenos climáticos asociados, afectando principalmente a regiones como Cajamarca, Lima, Amazonas, Áncash, La Libertad, Ayacucho, Ica, Pasco y Huancavelica.
La situación genera especial preocupación en Lima, donde reside cerca de un tercio de la población nacional y donde cualquier evento extremo podría tener consecuencias significativas en servicios básicos, transporte y abastecimiento.
Agricultura y pesca enfrentarían severos desafíos
La ONU alertó que varios cultivos estratégicos para la economía peruana podrían verse seriamente afectados por las alteraciones climáticas. Entre ellos destacan los espárragos, mangos, paltas, limones y arándanos, productos clave para el consumo interno y las exportaciones.
Asimismo, los productores de arroz enfrentan riesgos adicionales relacionados con los costos de producción, problemas de comercialización y eventuales pérdidas derivadas de sequías o lluvias intensas.
La pesca tampoco estaría exenta de impactos. El incremento de la temperatura del mar puede provocar el desplazamiento de especies hacia aguas más frías, alterando los ciclos biológicos y afectando la actividad pesquera, uno de los principales motores económicos del país.
ONU pide fortalecer la prevención y la respuesta estatal
Frente a este panorama, la ONU exhortó a los gobiernos a utilizar los reportes climáticos como herramientas de alerta temprana para planificar acciones preventivas antes de que el fenómeno alcance su máxima intensidad.
Entre las principales recomendaciones figuran el almacenamiento estratégico de alimentos, la evaluación de cultivos alternativos, el fortalecimiento de la infraestructura de protección frente a inundaciones y la preparación de sistemas de abastecimiento de agua potable.
Además, el organismo internacional considera fundamental que las autoridades coordinen recursos, maquinaria, asistencia médica y programas de respuesta rápida para minimizar los efectos sobre la población más vulnerable.
La salud pública también podría verse afectada
El informe advierte que las consecuencias de El Niño no se limitarán a la economía y la producción. También existe el riesgo de un incremento de enfermedades asociadas a inundaciones, altas temperaturas y escasez de agua.
En regiones como la Amazonía peruana podrían aumentar los casos de dengue y otras enfermedades transmitidas por vectores, por lo que se recomienda reforzar las campañas de prevención, vacunación y abastecimiento de medicamentos.
La ONU concluye que, aunque El Niño es un fenómeno natural que no puede evitarse, sus efectos pueden reducirse considerablemente mediante una adecuada planificación, coordinación institucional y acciones preventivas oportunas.











