Cuatro pescadores sobrevivientes del naufragio de la embarcación San Pablo regresaron a sus hogares en el centro poblado de Loma Negra, mientras que un quinto tripulante permanece hospitalizado debido a las graves heridas sufridas. En tanto, el pescador Máximo Estrada Ipanaqué (45) continúa desaparecido tras el accidente marítimo ocurrido frente a las islas de la zona.
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Desde la vivienda del pescador desaparecido, el patrón de la embarcación, Armando Sosa Ipanaqué, relató los dramáticos momentos que vivieron durante el naufragio y recordó la última vez que vio con vida a Máximo, conocido cariñosamente como “Pato”.
Sin chaleco salvavidas
Según contó Armando Sosa, el pescador no logró colocarse el chaleco salvavidas, pero lo demás sí, antes que la embarcación impactara contra una peña. La fuerza del golpe hizo que parte de la estructura de la nave chocara en el lado del patrón y del tripulante desparecido, causándole heridas en el rostro antes de ser arrastrado por el mar.
“Lo último que le dije fue que escalara y se salvara”, expresó conmovido el patrón, quien lamentó profundamente lo ocurrido y aseguró que nunca imaginó una tragedia de esa magnitud.
Ruta peligrosa
Armando Sosa explicó que tiene experiencia navegando en esa ruta y que ha pasado muchas veces por la zona de las islas. Sin embargo, relató que luego de permanecer despierto hasta las 9 p.m., fue vencido por el sueño durante unos minutos dejando la responsabilidad de la tripulación a la persona que hacia guardia.
“Cuando desperté escuché el fuerte sonido de las olas. Me dijeron que el navegador estaba fallando. Lo prendimos y apagamos, pero ya estábamos demasiado cerca de la isla”, narró.
Indicó que intentó maniobrar para evitar el impacto, pero no fue posible. “Lancé el bote y les dije que se pusieran los chalecos. Yo me quedé en la caseta pidiendo auxilio por radio. La fuerza del mar arrasó con todo y destruyó la caseta”, recordó.











