El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró este miércoles en Caracas que el presidente Donald Trump tiene un “compromiso apasionado” por transformar la relación bilateral con Venezuela, país con el que Washington rompió vínculos diplomáticos en 2019. La declaración se produjo tras una reunión privada con la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, en el Palacio de Miraflores.
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Según Wright, el objetivo de Trump es unir a ambas naciones y “traer el comercio, la paz, la prosperidad, empleos y oportunidades a Venezuela” mediante una nueva etapa de cooperación. El encuentro marca un giro en la política entre Caracas y Washington, luego de años de tensiones diplomáticas, sanciones económicas y ruptura institucional.
Un nuevo capítulo en la relación entre EE. UU. y Venezuela
Durante su intervención conjunta con Rodríguez, Wright señaló que ambos países comparten “una larga historia de muchos capítulos” y que su visita forma parte de un esfuerzo por recomponer el vínculo bilateral. “Traigo un mensaje del presidente Trump”, afirmó el funcionario, destacando la voluntad de avanzar hacia una asociación estratégica.
El secretario de Energía explicó que en la reunión conversaron “con mucha franqueza” sobre las oportunidades y también sobre los desafíos pendientes. Aseguró que existe el compromiso mutuo de trabajar en la resolución de los problemas para aprovechar el potencial energético y comercial de Venezuela.
La visita ocurre en un contexto de cambios recientes. Estados Unidos reabrió su misión diplomática en Caracas, cerrada desde hace siete años tras la ruptura formal de relaciones. La encargada de Negocios, Laura Dogu, encabeza actualmente esa representación.
¿Qué busca Estados Unidos con la nueva asociación energética con Venezuela?
Uno de los ejes centrales del acercamiento es el sector energético. De acuerdo con ambas delegaciones, se estableció una “asociación productiva a largo plazo” en materia de petróleo, gas, minería y energía eléctrica.
En un comunicado emitido desde Caracas, el Departamento de Energía calificó como “histórica” la visita de Wright, quien también recorrerá yacimientos petrolíferos para observar de primera mano el desarrollo del llamado Acuerdo Energético entre Estados Unidos y Venezuela.
El funcionario estadounidense enmarcó esta iniciativa dentro de una agenda más amplia del presidente Trump para “hacer a las Américas grandes de nuevo”, priorizando la estabilidad regional. Según sus palabras, la intención es impulsar la paz y la prosperidad, evitando conflictos o intervenciones militares que han marcado otras regiones del mundo.
Para Venezuela, cuya economía ha estado fuertemente impactada por sanciones internacionales y limitaciones en la producción petrolera, la posibilidad de atraer inversión extranjera representa una oportunidad relevante para la recuperación del sector energético.
Reformas legales y flexibilización de sanciones
La visita de Wright se produce dos semanas después de que el Parlamento venezolano aprobara una reforma legal que abre el sector petrolero a la inversión extranjera. La medida busca incentivar la participación de empresas internacionales en proyectos de exploración y producción.
Paralelamente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos relajó ciertas restricciones que impedían a compañías estadounidenses operar en Venezuela. Esta flexibilización ha sido interpretada como una señal de distensión y como un paso concreto hacia la normalización de relaciones económicas.
Se trata del primer viaje de un alto funcionario estadounidense a Caracas tras el operativo militar de enero pasado, durante el cual fue capturado Nicolás Maduro junto a su esposa, Cilia Flores. Ese hecho marcó un punto de inflexión en la dinámica política del país y en la relación con Washington.
¿Viajará Delcy Rodríguez a Estados Unidos?
Consultada sobre una eventual visita oficial a Washington, la mandataria encargada de Venezuela respondió que “en algún momento” podría concretarse el viaje. No obstante, aclaró que por ahora su prioridad es atender asuntos internos.
En enero, un funcionario de la Casa Blanca había adelantado que Rodríguez tenía previsto viajar a la capital estadounidense, aunque sin precisar fechas ni agenda. El anuncio se produjo poco después de una reunión entre Donald Trump y la líder opositora venezolana María Corina Machado.
La eventual visita a Washington podría consolidar el nuevo marco de diálogo bilateral y abrir espacios de cooperación más amplios en materia económica, energética y diplomática.
El sector energético como motor de la relación bilateral
Rodríguez sostuvo que la asociación acordada busca convertirse en el “motor de la relación bilateral” y que la agenda energética sea “productiva, efectiva y beneficiosa para ambos países”.
La apuesta por el petróleo y el gas responde a la importancia estratégica de Venezuela en el mercado global de hidrocarburos. El país suramericano posee una de las mayores reservas probadas de crudo del mundo, aunque su producción ha disminuido considerablemente en la última década.
Para Estados Unidos, diversificar fuentes de suministro energético y fortalecer la estabilidad en el hemisferio occidental son objetivos clave dentro de su política exterior. En ese marco, la cooperación con Caracas adquiere una dimensión geopolítica relevante.
¿Qué desafíos enfrenta la nueva etapa entre Caracas y Washington?
A pesar del tono optimista expresado por ambas partes, la relación entre Estados Unidos y Venezuela arrastra años de desconfianza, sanciones y confrontación política. La implementación efectiva de los acuerdos dependerá de factores internos y externos, incluyendo la estabilidad institucional, el cumplimiento de compromisos y la evolución del escenario regional.
Analistas señalan que la reconstrucción del vínculo diplomático exigirá avances sostenidos en materia de seguridad jurídica, inversión extranjera y diálogo político. Asimismo, el impacto económico de la nueva asociación energética dependerá de la capacidad del país caribeño para aumentar su producción y modernizar su infraestructura.
Por ahora, la visita de Chris Wright y el anuncio de una asociación energética marcan un punto de partida en una etapa que podría redefinir la relación entre Washington y Venezuela, con implicancias económicas y políticas tanto a nivel bilateral como regional.







