Vargas nos mató la ilusión al título

Vargas nos mató  la ilusión al título

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SANTIAGO (Reuters).- La selección chilena derrotó ayer 2-1 a Perú con un doblete del atacante Eduardo Vargas y se clasificó a la final de la Copa América casi tres décadas después.

      Chile tuvo problemas para imponer su juego de posesión en los primeros minutos y el conjunto incaico se atrevía con rápidos contragolpes encabezados por Farfán y Guerrero que dejaban en evidencia algunos problemas en la defensa de la ‘Roja’.

A los 8 minutos, Guerrero ganó por izquierda y su centro encontró a Farfán, quien cabeceó libre pero el balón golpeó un palo de la valla defendida por Claudio Bravo y se fue por el fondo.

Poco después, un lanzamiento de distancia de Carlos Lobatón nuevamente inquietó al local, pero Bravo se estiró para enviar el balón al tiro de esquina.

Cuando el local pasaba su peor momento, el defensa peruano Carlos Zambrano cruzó con fuerza a Aránguiz desde atrás y el árbitro venezolano José Argote le sacó la roja directa cuando se jugaban 20 minutos.

   Con la expulsión, el escenario cambió y Chile comenzó a tener las mejores opciones. El hombre menos obligó al DT Ricardo Gareca a reordenar la defensa con el ingreso de Christian Ramos en lugar de Cueva.

Chile insistió con ataques por los costados, pero carecía de precisión en los últimos metros. Pero todo cambió a los 41 minutos. Alexis Sánchez encaró por izquierda, metió un pase que no fue conectado por Aránguiz y la pelota dio en el palo. El rebote le quedó a Eduardo Vargas, quien solo tuvo que empujarla para decretar el 1-0.

Pese a jugar con uno menos, los peruanos se atrevían en el contragolpe y llevaban riesgo al pórtico chileno. A los 59 min. un pase profundo, tras una pérdida de balón de Sánchez, encontró por derecha a Luis Advíncula, quien mandó un potente centro que el zaguero Gary Medel desvió en contra de su arco para el 1-1.

Chile salió con todo tras el empate y a los 62  minutos Vargas, el jugador de la noche y goleador de la Copa, anotó, para poner 2-1 al local con un derechazo imparable al ángulo.

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