Urge empoderar al Serenazgo

El Serenazgo de Piura fue creado para velar por la tranquilidad, orden, seguridad y una buena convivencia en el distrito. Una de sus funciones es realizar labores de ronda y patrullaje a pie o en vehículos motorizados en coordinación con la Policía Nacional del Perú.

Sin embargo, su trabajo va perdiendo eficacia conforme pasa el tiempo, convirtiéndose en un ente que en lugar de contribuir a la seguridad y tranquilidad en la ciudad, desata las críticas justificadas del ciudadano que paga sus impuesto por serenazgo y, sin embargo, no recibe este servicio o lo recibe con muchas deficiencias.

Las diversas gestiones municipales no han logrado que los serenos piuranos logren la eficiencia que el vecino espera. Tal como lo denunciamos en nuestra edición de ayer, este problema no es de ahora. Se mantiene y, en algunos aspectos, va empeorando: solo cuenta con 121 de los 200 agentes que necesita y catorce de sus vehículos, entre motos y camionetas, no salen a patrullar porque están malogrados. Los serenos, lejos de sentirse estimulados, dicen que desde hace tres años no les dan un uniforme nuevo.

Quien pierde con todo esto somos los ciudadanos que tenemos calles más inseguras. Los únicos beneficiados son los carteristas y asaltantes que cada vez se equipan más. Urge empoderar al Serenazgo, no solo darle vehículos modernos, radios, videocámaras, silbatos, varas de ley; sino también fijarle un norte, ponerle plazos y metas y, asimismo, sanciones en caso no cumpla los objetivos trazados. Estas fechas de gran movimiento comercial y de personas pueden ser una buena oportunidad para empezar a revertir la baja producción.

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