Sigifredo Burneo Sánchez, vicepresidente Académico UNF
Piurano de la década de 1950, con varios años de residencia en Ecuador y recientemente reinstalado en la patria peruana, es un asiduo visitante de su tierra piurana, profundamente interesado en el estudio de nuestra historia y en una gran pasión por la redacción literaria. En su relación de publicaciones podemos mencionar a “Entre búfalos y rábanos” (2014), “La máquina de la fe” (2015), “El último cascarillero” (2019), “Conversación en Yanamayo” (2022), “Breve historia de Castilla” (2024) y ahora nos entrega “Los funerales de Montero: cien años de olvido” (ARKANO 47 Editores, 2025).
En su producción anterior ha recorrido varios ejes temáticos, incidiendo en asuntos históricos de manera preferente. La política, la religión, la economía, el comercio, son temas que Talledo sabe vincular con la condición humana a través de la relación de historias bien organizadas y bien ejecutadas.
Con respecto a “Los funerales de Montero”, Miguel Godos Curay dice, en el prólogo, que “…inteligencia e imaginación dan vida con la lámpara maravillosa del recuerdo a esa historia menuda y a la evocación sentida del ayer”; advirtiendo que el contenido del libro no es un simple recuento biográfico, sino una recreación del personaje real bajo la luz de la incontenible fuerza de la ficción.
En el libro que hoy comentamos, se aprecia una organización previa pensada con la finalidad de crear expectativa en el lector, manteniendo una adecuada reserva de información, cuya dosificada presentación se ejecuta diestramente. Así observamos que la narración se inicia con la declaración nostálgica del personaje narrador describiendo la Castilla piurana de su infancia, moldeada por el paso de los años y por la añoranza.
En las siguientes páginas, Roberto Talledo actualiza el nombre de Robert Tiller, rescatándolo del mundo de las sombras para presentarlo como el extraño y sorpresivo maestro de Luis Montero, impartiéndole clases en la cárcel (donde estaba recluido por haber infringido la ley). Si bien el dato proviene de fuentes históricas fidedignas, el personaje de la novela está rodeado de un halo romántico y aventurero que despierta simpatía.
Después nos relata los acontecimientos históricos sobre las circunstancias que permiten a Luis Montero conseguir una pensión por dos años para estudiar arte pictórico en Florencia; pero el dato histórico queda revestido por la aureola de la emoción humana producida por la visión de un futuro anhelado y al parecer próximo a realizarse.
El trabajo literario de Roberto Talledo queda bien establecido. Partir de la realidad histórica y documentada para luego mejorar la realidad objetiva añadiendo versiones personales de carácter ficticio, pero razonables y convincentes.
De esta manera las páginas del libro nos ilustran históricamente, despiertan el espíritu de identificación con la cultura peruana y permiten el placer estético de un texto muy bien pensado y muy bien ejecutado. Existe, además, la ganancia particular para los piuranos de hallar a dos pintores de nuestra tierra sobre los cuales no solemos encontrar mayor información: Ignacio Merino y Luis Montero. Esto convierte al libro en un elemento valioso para la construcción de nuestra ansiada identidad regional piurana.
También debe mencionarse que el espíritu de las novelas de aventuras está presente en esta obra de Roberto Talledo: quizá, sobre todo, en las incidencias marítimas de su primer viaje a Florencia. Una recomendación especial para los lectores de esta novela: no dejen de apreciar las inesperadas coincidencias del supuesto azar que, al aparecer en el desarrollo de la obra, provocan estremecimientos físicos y mentales de sorpresa y pavor. n











