Un comino

Eliana Córdova de Gonzalez periodista y educadora

Al Congreso, tanto a la oposición como al gobierno, le interesa un comunico nuestro país. Tras ataques de uno y otro lado, se vislumbrar, una guerra previa preelectoral que, obviamente y como siempre, generará lamentaciones postelectorales.

Ahora están en juego candidaturas y no posiciones políticas con visión-país: candidaturas para presidir el Congreso, alardes protagónicos de congresistas “figuretis” y de otros que cual fantasmas recién salen de sus tumbas para hacer presencia, ya que han sido políticamente inexistentes.

Existen situaciones válidas (caso Yovera) que no debieron dilatarse, pero otras fueron igualmente detenidas y nadie las puso en tribuna, porque la manipulación es realmente la que impulsa los casos a ser discutidos, de acuerdo a la conveniencia política. Lo esencial no importa.

Ejecutivo y legislativo no llegan a entenderse porque aunque en abstracto son poderes definidos esencial y funcionalmente, en la práctica quienes los integran no coinciden con el interés fundamental: El Perú. Si no hay unión no hay fuerza, dice una sentencia conocida pero ignorada.

¿De qué valen “mentes brillantes” que aunque minoritarias, suelen aparecer, asesorar, postular y a veces salir electas (de hecho, no en la presidencia) si luego los planes y proyectos se transforman en “hojas de ruta” que se las lleva el viento? ¿De que valen esas ansiadas transformaciones, si los círculos de poder se mantienen? los poderosos siguen siéndolo, la corrupción catapulta al poder y los cambios “muy bien gracias”.

Se cuestionan los gastos de Nadine Heredia acuciosamente, al detalle. Más allá de frivolidades o de ese “eterno femenino” que puede tentar a cualquier mujer, toda irregularidad debe ser aclarada pero ¿qué de Doña Keiko, Don Alán? ya que Don Toledo permanece en la mira. Irónico, los más escandalizados son los que jamás podrían lanzar la primera piedra. ¿Qué de la prensa que actúa con ética e imparcialidad y de aquella que construye o destruye honras y personas de acuerdo a intereses subalternos? ¿Y el país?…un comino (con perdón de éste minúsculo condimento). Cómo cambiar éste panorama en ética, en política, en gobierno. ¿Cuándo, cómo, con quién?. Viene a mi mente el desconcierto de Vallejo, como él…Yo no sé. 

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