Tranqueras aumentan por falta de seguridad

Pese a que una ordenanza de la Municipalidad Provincial de Piura prohíbe expresamente obstaculizar el paso de vehículos; es decir, el libre tránsito al que todos tenemos derecho, cada vez son más las familias de Piura y Castilla que optan por clausurar sus calles colocando tranqueras.

Tal como lo advirtió ayer El Tiempo mediante un informe especial, la cantidad de urbanizaciones que instalaron estas barreras metálicas aumentó de tres a ocho en los cinco últimos años. La costumbre de autoprotegerse frente a la delincuencia cerrando las calles, se va expandiendo. Ya llegó a los asentamientos. María Goretti es uno de ellos.

Sin duda, la medida es polémica porque viola una norma municipal y atenta contra el derecho de toda persona a circular libremente por las vías públicas. Incluso en el propio vecindario donde se instalan estas estrcuicturas, no todos los vecinos están de acuerdo. Hay quienes creen, con justa razón, que estos obstáculos les impiden salir o llegar a sus propias casas, con la celeridad que quisieran, en caso de sismo, situaciones de peligro o emergencias médicas.

Igualmente entendibles son las razones que dan quienes están a favor del cierre de calles con tranqueras, pues aseguran que dismuinuyen singinificativamente los robos a domicilio y los asaltos a mano armada en las calles clausuradas.

La comuna de Castilla ha anunciado que estudia erradicarlas por no haber sido autorizadas y la de Piura evalúa como salida poner más serenos. La pregunta es: ¿Qué harán las autoridades ediles para mejorar la seguridad de los vecinos después de quitar las tranqueras?

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