Cuidado con los excesos policiales

Cuidado con los excesos policiales

Echando mano de nuestra peruanísima y arraigada costumbre de encontrar culpables, el pasado 22 de agosto solo minutos después de conocerse la tragedia de la discoteca Thomas Restobar, empezó la lluvia de acusaciones en redes sociales y en las transmisiones televisivas, contra los 120 asistentes, sus padres (en el caso de los menores) y los propietarios del local. Quien salió bien librada horas después fue la Policía, al demostrar con pericias que no usó gases lacrimógenos ni armas, como se le pretendió acusar.

Sin embargo, un video difundido en la noche del último viernes por la televisión ha sembrado nuevas dudas acerca del accionar policial, cuando muchos ya se habían convencido de que el operativo del Grupo Terna fue impecable y ajustado a ley.

En las imágenes -contrario a la versión del comandante general de la Policía Orlando Velasco, quien asegura que la puerta del local se cerró debido a que los asistentes impactaron contra el suboficial asignado al único acceso-, se aprecia a un policía de pie junto a la puerta ya cerrada antes de que los asistentes bajen corriendo. Es más, continúa así cuando la situación aún estaba controlada y las mujeres, por indicación de otro policía, bajan y se ubican en las escaleras.

Sin restar responsabilidad a los demás actores, cabe preguntarse cuántas muertes se habrían evitado si el suboficial no cerraba la puerta. ¿No moría nadie? ¿Y si, previendo que muchos asistentes intentarían escapar, se dejaba que todos salgan y se les intervenía en la calle, cerrando allí sí todas las esquinas?

No se trata de desacreditar a la Policía que durante la pandemia sigue siendo un pilar fundamental en la guerra contra el virus. Pero sería un gravísimo error pasar por alto cualquier negligencia policial -comprobada por supuesto-, so pretexto de “mantener en alto la moral policial”.

De no sancionarse los excesos policiales o de las Fuerzas Armadas, el mensaje que se daría a la población es que el Estado tiene carta libre para violar los derechos humanos. Ya bastante vulnerables hemos quedado los peruanos desde el inicio del estado de emergencia, que acaba de ser ampliado, como para que los encargados de protegernos nos causen daño y no les pase nada.

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