La industria de los casinos a nivel internacional avanza a distintas velocidades. Mientras en Latinoamérica países como Perú o Brasil siguen configurando y ajustando sus regulaciones, en Europa la conversación va algunos pasos por delante, con el foco puesto en la regulación de las publicidades.
A continuación, un repaso de las tendencias que se esperan para este 2026, basados en informes de la industria y sus fabricantes.
El juego responsable pasará de ser una obligación a un activo
Una de las tendencias reveladoras para este año es que la protección a los jugadores dejará de ser un elemento adicional para convertirse en un elemento central del panorama técnico y estratégico de los operadores.
Más allá del cumplimiento normativo, el juego responsable comienza a posicionarse como un activo competitivo: permite mejorar la confianza del usuario, fortalecer la reputación de marca y reducir costes asociados a fraudes o juego no responsable.
Gracias a la popularización de la inteligencia artificial, la creación de algoritmos que detectan conductas problemáticas ha dejado de ser una excepción para formar parte habitual del paisaje.
De hecho, en España, la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) ya ha planteado que este año los operadores legales deberán incorporar estos algoritmos de manera obligatoria, aunque todavía hay diferencias en torno a la implementación técnica y los detalles de cómo ocurrirá esta medida.
De la expansión a la consolidación, un cambio de paradigma notorio
Con el crecimiento del volumen de juego en un casino online de dinero real a nivel global, crecen también los desafíos. Para empezar, es progresivamente más común encontrar situaciones relacionadas con la particularidad de los juegos de azar, como el juego problemático.
Por otro lado, también aumentan los riesgos asociados a estafas, juego sin licencia y la lucha contra operadores que ofrecen servicios desde jurisdicciones extranjeras.
Sin embargo, un análisis realizado por una empresa fabricante de software para casinos revela que la madurez del mercado trae también nuevas miradas a la industria. La eficiencia operativa y la rentabilidad disciplinada reemplazan al antiguo modelo de «crecimiento a cualquier costo», una evolución que no representa un freno al progreso, sino una reorientación estratégica que favorece la estabilidad a largo plazo.
Según datos de más de 350 profesionales del sector encuestados entre julio y septiembre de 2025, la percepción de las regulaciones internacionales subió de una calificación de 6,06 en 2024 a 6,36 en 2025, con casi la mitad de los encuestados otorgando puntuaciones de 7 o superiores.
Regulaciones más estrictas para un mercado maduro
La frontera del debate parece haberse corrido en 2026. Los reguladores ya no discuten si se deben otorgar más o menos licencias. Hoy la conversación está centrada principalmente en los métodos de captación y la publicidad.
Por ejemplo, los Países Bajos implementaron en julio de 2025 una prohibición total a los patrocinios deportivos por parte de operadores de iGaming, acompañada de un nuevo régimen de sanciones con multas que pueden alcanzar el 100% de la facturación anual en casos de reincidencia.
Suecia prohibirá a partir de abril de 2026 el uso de tarjetas de crédito para juegos de azar, mientras que el Reino Unido limitó los requisitos de apuesta para bonos a un máximo de 10 veces el monto otorgado, además de restringir los patrocinios de apuestas deportivas en las camisetas de la Premier League.
En Latinoamérica, el panorama es más heterogéneo. Perú continúa avanzando en la implementación de su regulación, con un enfoque en licencias y control fiscal, mientras que otros países aún se encuentran en etapas iniciales de ordenamiento del mercado.
Presión fiscal intensa para un mercado en crecimiento
Además de presionar a los operadores a través de regulaciones estrictas, distintos gobiernos están recurriendo al iGaming como fuente de ingresos públicos a través de los impuestos. En Perú, sin embargo, esto se ha mantenido estable.
Brasil, por ejemplo, legalizó recientemente las apuestas y, como parte de los primeros ajustes, aumentó su tasa de impuesto sobre ingresos brutos del juego del 12% al 18% a partir de octubre de 2025.
Nigeria implementó un nuevo impuesto del 5% sobre todas las apuestas, mientras que Francia elevó el impuesto sobre apuestas deportivas online del 54,9% al 59,3% de las ganancias brutas.
Sin embargo, no todos caminan en la misma dirección. Filipinas redujo sus tasas del 35% al 30% para combatir el juego ilegal, demostrando que la viabilidad a largo plazo requiere mantener la competitividad de los operadores licenciados frente a la oferta offshore.
La batalla por la ciberseguridad es cada día más difícil de ganar
En el primer trimestre de 2025, Cloudflare registró 20,5 millones de ataques DDoS, casi igualando el total de 2024. Los deepfakes y medios sintéticos ahora se utilizan para eludir verificaciones de identidad, mientras que las voces clonadas mediante IA permiten sofisticadas estafas de ingeniería social.
De la misma manera, una vulnerabilidad en el método de retiro de una casa de casinos permitió a atacantes vaciar aproximadamente $4 millones de monederos calientes. Se pueden citar casos como este por montones, pero a los fines de este artículo queda claro que la ciberseguridad es un terreno cada vez más complejo para los usuarios de casino.
La responsabilidad recae en los operadores, ya que son ellos quienes gestionan las cuentas. Así como la inteligencia artificial es usada para potenciar los problemas de ciberseguridad en Perú a través de deepfakes y estafas, también será usada para resolverlos.
En otras palabras, si los hackers cuentan con la potencia de los Modelos de Lenguaje de Gran Escala, los operadores deberán contar con esta tecnología para protegerse. En buena medida, el debate sobre la seguridad está centrado en el desarrollo de estas herramientas nuevas.







