A Carlos todos lo llaman “Carlitos”, con esa mezcla de afecto y admiración que se reserva para las personas que, con su ejemplo, inspiran. A sus 22 años, Carlos Jiménez no solo cursa el quinto ciclo de Derecho en la Universidad Autónoma del Perú, sino que también trabaja brindando orientación a personas con discapacidad severa que, como él en algún momento, buscan acceder a la pensión que otorga el Estado a través del Programa Nacional Contigo.
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Cada mañana, de lunes a viernes, su voz amable y segura se escucha al otro lado del teléfono mientras responde consultas sobre los requisitos, trámites y beneficios del programa que forma parte del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Lo hace con conocimiento, compromiso y empatía, porque conoce de cerca las necesidades y esperanzas de quienes llaman.
Carlos fue usuario de esta pensión estatal debido a una discapacidad visual severa que se manifestó cuando tenía apenas cinco años. “Fue por una malformación genética”, cuenta. “Me dijeron que iba a perder la visión”. Pero esa noticia, lejos de detenerlo, se convirtió en un motor. Terminó la secundaria en plena pandemia, apoyado por su madrina, y decidió que quería más. Quería una carrera, un propósito, una voz propia en la sociedad.
Hoy, ya no es beneficiario del programa porque ha alcanzado autonomía económica. Tiene un empleo formal y sigue avanzando en sus estudios universitarios. “Decidí estudiar Derecho por la justicia. Aún no elijo una especialidad, pero mientras tanto quiero aprender todo lo que pueda”, asegura con una sonrisa que se adivina a través del teléfono.
Carlos celebra, además, su primer aniversario trabajando en el Programa Contigo, donde se encarga de la atención al ciudadano. Ayuda no solo a personas con discapacidad severa y sus familias, sino también a funcionarios de gobiernos locales que buscan orientación sobre cómo ayudar a quienes más lo necesitan.
“Trato de orientar a todos: usuarios, no usuarios, personal de OMAPED u otras entidades. Lo importante es que la información llegue y se entienda”, comenta con claridad.
Su historia es, en sí misma, un testimonio de lo que puede lograrse cuando existen políticas públicas inclusivas y, sobre todo, cuando las personas creen en su potencial pese a las barreras.







