¿Sufrimos porque queremos?

¿Sufrimos porque queremos?

Durante toda nuestra vida, sufrimos por muchas cosas. Con el tiempo nos damos cuenta de que el dolor, al igual que la muerte, son parte de la vida y que está en nosotros decidir si sufrimos por ellos o no. El dolor causado por el ser humano o la naturaleza es genuino, natural, legítimo y necesario para vivir y seguir aprendiendo y arriesgando cada día un poco.

Debemos aprender a gestionar y manejar el dolor, que es inevitable; pero, el sufrimiento es opcional. Está probado por experiencias de la vida, que no podemos escapar de eventos que nos harán daño, pero sí podemos elegir cuánto y cómo nos afecten.

Los profesionales de la salud mental nos dicen que los que tienden a elegir el sufrimiento lo hacen para manipular y obtener algo de los que están a su alrededor y así le echan la culpa a su pasado, a su familia, a quien sea, pero nunca aprenden a asumir sus responsabilidades y roles.

¿Entonces, qué hacer cuando el dolor nos ataca? Pues, recordemos que las emociones nos ciegan haciéndonos creer que no podremos salir de una determinada situación, pero en realidad, sí podemos. Pero, para lograrlo tenemos que aceptar el dolor y apartarnos del tentador sufrimiento.

Las emociones juegan un papel muy importante en el manejo del dolor. Las aprendemos cuando somos niños, se entrenan, se perpetúan y se cogen hábitos de nuestra familia, que nuestro entorno nos dio por buenos, y que pueden llevarnos a considerar todo bueno o todo malo, según quien nos educó. Dicen los doctores que los seres humanos tenemos la capacidad de darnos cuenta de cómo pensamos, reeducarnos, e intentar cambiar nuestros hábitos emocionales aprendidos.

Friedrich Nietzsche, considerado uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX, dijo: “Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Robert Brooks y Sam Goldstein, autores del libro “El poder de la resiliencia”, explican que es muy útil ser consciente de los rasgos que cultivan una actitud positiva, así como de los obstáculos que impiden conseguir una vida plena y satisfactoria. En el ámbito de la psicología, la resiliencia se explica como la capacidad para sobreponerse a momentos de sufrimiento y, a pesar de las condiciones que se tengan, lograr un comportamiento ejemplar que permite, con un halo de victoria, sobrevivir.

No somos perfectos y la vida tiene sus momentos malos. Tratémonos con cariño, adoptemos una mentalidad no enjuiciadora, aprendamos a superar el sufrimiento y no lo acumulemos pues dificulta la renovación que permite cumplir nuestros sueños y metas.


Escrito por: Jaime Ancajima Alama
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Jaime Ancajima Alama

Jaime Ancajima Alama

Docente de la UDEP