Soluciones prácticas tras las lluvias

Soluciones prácticas tras las lluvias

Piura sigue siendo azotada por el fenómeno El Niño y ahora, desde distintos planos, se piensa en la solución, procurando prever, para que en el futuro no se le afecte como en 1972, 1983, 1998 y 2017.

Las propuestas de solución no son nada nuevas. Piura ha sido azotada por desórdenes de El Niño de manera recurrente, y hoy, con apariciones más violentas que obligan a tomar medidas correctivas, y a fiscalizar, que se lleven a cabo, encargándose la reconstrucción, ojalá, a empresas con probada honestidad, sin favoritismos de ninguna clase, para, que “el remedio no sea peor que la enfermedad”.

Pero, ¿por qué se inundaron Piura, Catacaos y otras localidades?, y no ha pasado lo mismo con la ciudad de Sullana y la villa de Querecotillo, donde la experiencia de 1983 y 1998 fue tan intensa como en las localidades ahora inundadas. ¿A qué se debe? Quizá a que la ciudad de Sullana tiene un canal de evacuación que se construyó aprovechando el desnivel natural que orienta las aguas hacia un cauce, hoy canal vía que hace falta ensanchar; y Querecotillo, tiene un pequeño canal en desnivel natural, por el que discurren las aguas.

Después de las lluvias de 1864, 1871, 1878 y 1891, y en el intermedio de ellas, el gobierno central, a solicitud de los alcaldes, prefecto y subprefectos, envió a Piura a especialistas para dar soluciones prácticas, sobre todo después de la gran inundación de la ciudad, y la caída del puente en 1891. Esta avenida la afectó tanto como el pasado 27 de marzo.

Víctor Eguiguren Escudero fue un abogado y hombre asociado al ejercicio del poder. Desde 1881 hasta 1895 se alejó de la vida política, consagrándose al servicio de la localidad, procurando el desarrollo de sus intereses agrícolas, y cultivando las humanidades, publicó artículos, como, «Fundación y traslaciones de la ciudad de San Miguel de Piura», «Las lluvias en Piura», «Estudios sobre la riqueza territorial en la provincia de Piura», y «Estudios demográficos de la ciudad de Piura «, entre otros, considerándosele un pionero de los estudios sobre el Fenómeno El Niño.

La ciudad de Piura no tiene condiciones naturales de drenaje. Eguiguren, que fue testigo presencial de los daños de las lluvias de 1891, pensó de inmediato en una solución, que puesta en práctica hubiese evitado los males de 2017. Este estudioso de las lluvias en Piura, presidió el Centro Geográfico de Piura en 1894, fue miembro de la Sociedad Geográfica de Lima, y quizá fue el promotor del equipo de observaciones meteorológicas hechas desde el Colegio San Miguel a fines del siglo XIX.

La medida práctica propuesta por Eguiguren fue la construcción de 14 represas escalonadas, quizá como las que ahora hay en el río Chili en Arequipa, o las que se han hecho en Ecuador y que han reducido los daños, en un proceso pluvial tan drástico como el del Perú.

Eguiguren tenía prestigio ganado y el gobierno tuvo en cuenta sobre todo, su estudio que sobre las lluvias en Piura publicó en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, en 1894.

Los estudios para represar el río y evitar inundaciones en la ciudad, así como para ampliar la frontera agrícola, se iniciaron en 1867 cuando los ingenieros Viñas y Reyes llegaron a Piura para ese trabajo, y recorrieron el río hasta las Huaringas, descartando una propuesta anterior, de represar el río en Punta Arenas,  señalando otro lugar, costoso para el gobierno central.

Por otro lado, el ingeniero Alfredo Sears insistió en construir la gran represa en Punta Arenas, con una altura de 10 metros, que se elevaría luego a 20, y la construcción de represas auxiliares. El gran lago artificial llegaría hasta Tambogrande, evitando que las aguas se pierdan en el mar, aunque se tuviera que expropiar los terrenos de las orillas del río. Al parecer, la presión de los propietarios fue la traba principal para la realización de este proyecto. También se propuso ubicar la represa en Parales, a 31 kilómetros de Piura, y represar 200 millones de metros cúbicos de agua, aprovechando la poca pendiente del río, mientras que el ingeniero Duval la proyectó en El Papayo.

Frente a esta situación, en 1894, Víctor Eguiguren propuso la construcción de no menos de 15, y no más de 20 represas pequeñas y regulares, algunas ubicadas en las quebradas, evitando que el agua llegue al río Piura, y no afectara a Chulucanas, Tambogrande, Piura, Catacaos y otras poblaciones en las grandes avenidas. Sears también había propuesto varias represas, incluida una en aguas abajo del río, pasando Catacaos.

Lamentablemente la negativa de los hacendados ribereños, y las revoluciones internas alarmaron a los inversionistas extranjeros, que no se animaron a contratar con el gobierno, que ya había aprobado el proyecto de Sears.

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