Entre el chisme, la política y las redes
septiembre 7, 2023
Autor: Victor Palacios

Compartir:

El chisme, enredo o murmuración no es sino un cuestionable hábito humano que ha sobrevivido en el tiempo y está presente en todas las culturas. El chismoso está muy activo en la cola del pan; en quienes barren la vereda; en los cafés; en un rincón del hogar; en la fiesta, y hasta en las bancas de cualquier iglesia. Con el tiempo, el chisme ha trasmutado del rumor de oreja a la oreja y se trasladó a los medios de comunicación masiva, al teléfono y hoy se muestra hiperactivo en las redes sociales; los chats de La Botica, de Fuerza Popular, son una muestra de la metamorfosis y la presencia cada vez más activa del chisme, metido en la política.

Así es, el chisme, como dardo ponzoñoso, ha ganado el espacio público y se ha metido bajo la piel de la política a través de las redes sociales, por donde se destila veneno y se infecta todo lo que toca. Los troll son los mejores aliados, y los grupos de whatsaap sus mejores cómplices como lo demuestra La Botica, cuyos autores e integrantes justifican su presencia por un tema de “utilidad laboral”, pero que en la práctica no es sino el chisme político, urdido, envilecido y envenenado que busca un solo fin: hacer daño.

La información que a manera de chisme se desplaza por La Botica es, en cierta forma, valiosa, pero sobre todo de interés público (aunque renieguen sus autores) porque permiten conocer el trasfondo de algunas actitudes, decisiones y posiciones políticas que tienen que ver con las normas y el desarrollo del país. Además, el chismorreo deja al descubierto algunas prácticas ilegales, concertadas y manipuladas con la finalidad de desprestigiar al poder Ejecutivo, a los ministros y hasta a los propios compañeros de bancada, calificados de enemigos políticos.

¿Es legal o ilegal La Botica? Desde cualquier ángulo de donde se le mire está dentro de la legalidad, como lo es también la libertad de expresarse de la mejor forma y de la manera que crean conveniente sus integrantes. Sin embargo, es el contenido de esos chismes y la información que se maneja la que va en contra de la legalidad, pues no solo se queda en la intimidad de un grupo de personas a las cuales únicamente afecta, sino que tiene interés público, porque la información y las decisiones que se toman respecto a estos rumores, involucra el destino de un gobierno y de un país.

El ejemplo más claro es al ardid armado por el ex jefe policial, Marco Miyashiro, consagrado casi a héroe nacional por su lucha contra el terrorismo, pero que como político hace gala de sus conocimientos de investigación para conseguir información de los congresistas y luego utilizar esos datos para recomendar cómo chantajearlos, como ocurrió con la presidenta de la Comisión de Ética, Janet Sánchez, cambió de posición y no se sabe qué apoyó o dejó de hacer tras el chantaje que le hicieron.

En efecto, el chisme estructurado de esta manera, como arma de ataque, demolición y chantaje, deja de tener la inocencia del rumor insulso para convertirse en un peligro; porque no solo se queda en ámbito privado sino que salta a la palestra pública a través de las redes sociales, con la intervención de los troll que avivan el escándalo. Lo cierto es que el chisme no acabará nunca, pero sí está en manos de los legisladores sentarse y empezar a analizar la conveniencia de aprobar alguna norma que pueda frenar las campañas de chantaje y el chisme ponzoñoso, con drásticas sanciones. En temas de redes digitales aún hay mucho por hacer.

Más populares
Alfredo y sus amigos

Alfredo y sus amigos

Es profesor de música y usa los títeres porque siempre están presentes en el...

Victor Palacios
Editor web de El Tiempo y La Hora. Periodista y fundador del equipo digital del diario El Tiempo. Comunicador con experiencia en Marketing Digital, Data Analyst, SEO, Web Design, Email Marketing e Ecommerce.