En lo que va del presente año el Ministerio de Salud (Minsa) reportó un crecimiento sostenido de las atenciones por problemas de salud en los diferentes establecimientos del país llegando a una inesperada cifra de 1 millón 235 mil citas.
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Pero, ¿de qué problemas hablamos? Según datos del Minsa, más de un tercio de los peruanos presenta síntomas compatibles con ansiedad o estrés crónico, mientras que la demanda por atención psicológica ha crecido significativamente en jóvenes y adultos.
Para la psicóloga Giovanna Peña Correa, entre los factores que propician la ansiedad se encuentra el miedo por el clima de inseguridad que se vive en el país.
“La inseguridad ciudadana está pasando factura en lo psicoemocional. El simple hecho de cuidarse, de no salir o no contestar el teléfono a números desconocidos no nos lleva a manejar [bien] nuestras emociones, sobre todo el miedo. Esto genera la ansiedad y esta a su vez se desenfoca y se asocia a otros trastornos”, resume la especialista.
De acuerdo a los últimos reportes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la percepción de inseguridad ciudadana en Piura supera el 80%, con lo cual se tiene que ocho de cada 10 piuranos piensan que podrían ser víctimas de la delincuencia en los siguientes meses.
Otros factores
De acuerdo al Minsa, los cuadros de ansiedad también están relacionados con la sobrecarga laboral, la exposición constante a redes sociales y los efectos emocionales post pandemia. Entre las señales visibles más frecuentes se observan problemas de sueño, irritabilidad, aislamiento, tensión física sin causa médica y pensamientos autocríticos o ansiosos.
De acuerdo con la psicóloga Alessandra Cifuentes, directora y psicóloga del Centro Psicológico Integral LIBRE, este incremento de los problemas de salud mental refleja un contexto social marcado por la sobreexigencia, la incertidumbre económica y la hiperconexión digital.
“Vivimos en una época donde todo se exige para ayer: trabajo, estudios, familia o relaciones. Esa presión constante genera un estado de alerta permanente y termina agotando los recursos personales. En muchos casos, el cuerpo empieza a manifestarlo a través de síntomas físicos o conductas impulsivas”, afirma Cifuentes.
Al respecto, la especialista exhortó a la población a buscar ayuda si presenta estos síntomas y no dejarlo pasar.
“Estos síntomas no deben normalizarse. Cuando la ansiedad interfiere con el trabajo, el descanso o las relaciones, es momento de buscar acompañamiento terapéutico”, enfatiza Cifuentes.
¿Vivir así?
Sin embargo, Peña sostiene que el país adolece de un mayor impulso al tratamiento de los problemas de salud mental, por lo que en algunos casos, los pacientes sobrellevan su estado de ansiedad bajo sus propios medios.
“Así como vivimos manejando el estrés en el día a día; así vamos a ir asimilando que la ansiedad será parte de nuestra vida diaria. Solo nos quedará manejarla y cada individuo creará su propia resiliencia frente a esta situación”, manifestó.
Relata que así como ocurre con los problemas de salud físicos, es muy complicado acceder a la atención psicológica que brinda el Estado.
“No contamos con los accesos a servicios de salud que conlleven a un proceso terapéutico. Los centros de salud mental comunitaria son pocos y las citas [se otorgan] después de un largo tiempo. Si bien es cierto estamos avanzando en la promoción de la salud mental, pero todavía en la práctica no se visualiza”, sostiene Peña.











