Todos hemos visto la imprudencia de algunos ciudadanos cuando usan mascarilla. Se la quitan sin tomar las medidas necesarias, la dejan sobre una superficie ya infectada y así la contaminan y se contaminan porque después estará en contacto con las vías respiratorias.
Esta costumbre se ha visto en las calles de todas las ciudades, se multiplica en las terrazas de los bares y restaurantes. Muchas personas se sientan a tomar algo y no saben dónde dejarla. Se la ponen en la muñeca, en el codo, en la barbilla, en la frente, en la oreja o incluso encima de la mesa. En todos los casos es un gran error, pues esas partes del cuerpo no han estado protegidas y podrían contaminar aún más la mascarilla que luego volverán a usar.
No debemos guardarla en el bolso ni tampoco dentro de una bolsa de plástico hermética, pues su cierre genera humedad y favorece el crecimiento de las bacterias. La mejor opción sin lugar a dudas es depositarla en una bolsa de papel o tela, preparada para ello, doblándola correctamente por las gomas, y marcando la parte que va al rostro y la que va fuera.
Datos
* Así como ya no salimos de casa sin mascarilla tampoco deberíamos hacerlo sin su funda.
* Hay mascarillas sostenibles, fabricadas con tejido 100% algodón hipoalergénico que protegen tu salud.







