Salud ósea

Salud ósea

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Durante el embarazo y lactancia se producen una serie de condicionamientos fisiológicos y ambientales que hacen necesario adecuar los aportes alimentarios y otros estilos de vida a esta situación de especial repercusión sobre la madre y el niño.

La mayor parte de los trabajos consultados indican que durante la lactancia se pierde masa ósea; estudios evidencian que en los primeros meses de lactancia se reduce la densidad ósea de la madre entre un 3 y un 5%, sobre todo en la columna y la cadera, que se recupera al cesar la lactancia.

Hoy  en día, la mayoría de las personas no están recibiendo su valor recomendado diario de calcio y vitamina D.  Se estima que en todo el mundo mil millones de personas tienen niveles inadecuados de vitamina D en la sangre, y las deficiencias se encuentran en todas las etnias y grupos etarios.

En China, los cálculos de la Encuesta de Estado de Salud en el 2002 indicaron que menos del 10% de los ciudadanos chinos recibían una ingesta adecuada de calcio en su dieta.

La deficiencia crónica de calcio sin tratamiento puede tener muchas consecuencias severas, incluso la osteopenia y la osteoporosis.

Los huesos no solo crecen de largo y ancho, sino que también se vuelven más densos. Las personas alcanzan el mayor nivel de masa ósea (tamaño y densidad máximos de los huesos) alrededor de los 20 años. La lenta pérdida de masa ósea comienza, en algunos huesos, a la edad de 30 años como un aspecto normal del envejecimiento.

La edad es el determinante más importante en la densidad ósea y se conoce que con ella se produce una disminución global de la cantidad de hueso, originando la denominada “osteopenia fisiológica” ligada a la edad. La pérdida acumulada a la edad de 80-90 años es del 30% en el hombre y del 40-50% en la mujer.

La osteoporosis es la enfermedad ósea más frecuente, manifestándose en el 40% de mujeres y en el 11% de hombres con más de 70 años.

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