Salida a la crisis, en manos de todos

Salida a la crisis, en manos de todos

Por fin el nombre del Perú, en los ojos del mundo. Y no por un escándalo de corrupción, sino por Kimberly García, esa versión de un Perú perseverante, capaz de vencer cualquier tempestad, y conquistar la más grande de nuestras glorias deportivas.


Desde el podio más alto, en Oregón, EE.UU., alzándose con dos medallas de oro en el Mundial de Atletismo 2022, haciendo flamear la bandera peruana y escuchar el Himno Nacional en todos los rincones del planeta; Kimberly increpa a más de 33 millones de peruanos sobre qué versión de país queremos construir. ¿La de un Perú que retrocede gobernado por un presidente con cinco investigaciones abiertas en su primer año de gestión, o la de una nación que se sobrepone a cualquier obstáculo y se ubica entre las mejores del mundo?

A pocos días del aniversario patrio, Kimberly pone a los ciudadanos la valla alta para salir de la crisis, una lucha dura pero posible. Esperar las “sorpresas” del mensaje presidencial, para luego indignarnos desde la comodidad de simples observadores, definitivamente no es una opción. Queda claro que este 28 el mandatario no renunciará, no dará explicaciones de los actos de corrupción por los que se le investiga, pero sí más de lo mismo.

Ojalá en el Congreso quienes deben votar para la conformación de la nueva Mesa Directiva, fueran como Kimberly, perseverantes, laboriosos, decididos y capaces de superar viejas rencillas por amor al Perú. Pero no se puede pedir peras al olmo: en estos últimos días, ya demostraron que no son capaces de vencer la tentación de la repartija y las cuotas de poder partidarias o individuales. No queda duda que ni siquiera les interesa la gobernabilidad y que están desconectado de las urgencias de la coyuntura política.

Ser simples espectadores pasivos del deterioro del Estado, está llevando a los peruanos al abismo, pero Kimberly ha vuelto a unir al país. Es hora de retomar el camino y recuperar la decencia. Dejar que algún outsider iluminado se encargen es lo más irresponsable que se puede esperar de una sociedad. Esta actitud es justamente la que nos ha llevado a donde estamos.

En estas Fiestas Patrias la sociedad civil debe entender su deber de defenderse del asalto de la corrupción por parte de este Gobierno. El trabajo de fiscales, jueces, Fuerzas Armadas y Policía no castillista ayuda. Pero urge que la calle –dentro del cauce constitucional- encuentre su voz de protesta y pida cuentas a quienes siguen dividiendo y destruyendo “en nombre del primer poder del estado o del pueblo”. Sin presión ciudadana la crisis podría prolongarse y empeorar.


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