Rvdo. Guillermo Uhen: “La educación es fundamental para que una ciudad como Piura desarrolle”

Rvdo. Guillermo Uhen: “La educación es fundamental para que una ciudad como Piura desarrolle”

El padre Guillermo Uhen está de fiesta. Más que festejar sus 25 años de servicio en Piura, quiere celebrar los logros alcanzados por los fieles católicos que han sido beneficiados con la ayuda social que dirige y que cruza las fronteras de la parroquia Santísimo Sacramento.
Si bien considera que la provincia ha alcanzado cierto desarrollo, resalta que para seguir mejorando es fundamental la educación de su gente. En la siguiente entrevista nos dará a conocer su trabajo y lo que significan los piuranos para él.

–¿Cuál fue la primera impresión que tuvo de Piura al llegar hace 25 años?

–Cuando el avión iba aterrizando, vi los asentamientos debajo, muy cerca al aeropuerto. Entonces me dije esa es la razón por la que he venido, a trabajar por ellos. Gracias Señor. Después de varias semanas muchos me hacían preguntas sobre cómo llevar la cruz en sus hombros, o sobre la fe. Nos encontramos como pastor y su gente. Vi rápido esa afirmación de que era mi lugar y estamos trabajando desde entonces.

–¿Cómo es que el joven Uhen llega a esta ciudad?

–En la universidad nos solían recomendar que miráramos a los lugares en desarrollo. Conoci al padre David, que era el párroco aquí, me invitó a venir porque iba a jubilarse. Yo estaba en Jerusalén, termianaba mis estudios y él hacia una visita antes de retirarse. Y conectamos y me decidí a mandar mi carta al obispo Óscar Cantuarias y llegué aquí el 22 de agosto de 1993. Después de año y medio fui ordenado y luego como párroco. Y aquí sigo.

–Desde aquel 22 de agosto ha venido haciendo obra social. Cuéntemos un poco…

–Muchas personas han colaborado en este tiempo. Tenemos 700 visitantes al año del extranjero: ellos encuentran un pueblo aquí lleno de fe y entonces lo ayudan. Yo visito algunas parroquias en los Estados Unidos en busca de más ayuda para los fieles piuranos. Las ayudas del exterior permiten construir 80 casas al año. Unas 1.800 familias de los asentamientos reciben comestibles. Tenemos un centro de rehabilitación en el distrito de La Legua. Damos orientación sicológica y jurídica. Además, tenemos un colegio y un Cetpro.

–¿La educación es muy importante, verdad?

–Hay un colegio de los norteamericanos que se llama “Madre del Buen Consejo” y ahí estudian 850 niños. Desde el inicial hasta la secundaria. Lleva ocho años funcionando. La idea es ayudar al pueblo. Este ya tiene el don de la fe y la gente es creyente. La educación es fundamental para que una ciudad como Piura desarrolle.

–¿Usted supervisa in situ todo el trabajo que se realiza los 400 colaboradores?

–Sí y te puedo llevar a conocer el equipo. Converso con ellos todos los días.

–Es el motor de toda esa labor que realizan…

–Digamos que soy el pastor de lo que que ellos son capaces de hacer. Son gente de vocación. Todo es obra de piuranos junto con fieles del extranjero. Felizmente Dios me llamó para participar en esto.

–A todo esto ¿Usted considera que le falta mucho por hacer en Piura?

–Hay mucho por hacer todavía. Felizmente veo asentamientos desarrollados. Ya no tienen casas de estera por ejemplo. En estos 25 años he visto desarrollo y ahora me pregunto en dónde estaremos dentro de 25 años más. Espero que mucho mejor. Yo veo que hay crecimiento.

–¿Qué sentimiento le genera el aparente abandono de la ciudad y el posible desinterés de las autoridades?

–A veces trabajo con las autoridades. A las personas que conozco, como el gobernador Reynaldo Hilbck y el alcalde Óscar Miranda, yo las veo con buena disposición de servir. Es mi impresión. Me es difícil juzgar. Yo sé como líder de una parroquia que a veces las soluciones demoran, que la respuesta no es rápida o no es evidente.

–¿Qué llamado le haría a las autoridades?

–Yo he participado en marchas con las autoridades. Los he visto cómo se esfuerzan. Entonces no me siento muy dispuesto de llamarles la atención. Más bien puedo caminar con ellos y ver cómo podemos caminare hacia adelante, todos unidos por el bien del pueblo.

–¿Un mensaje a los fieles?

–Que mantengan su fe. Yo sé que a veces las pruebas son grandes y que las carencias y las necesidades pesan. En eso ánimo, Jesús no está lejos. Renueven su fe para superar esto y la fe que ya poseen manténganla. Después de la cruz se encuentra un alivio, una luz de parte de Dios

–¿Qué es Piura para usted?

–Para mi, Piura es un modelo de fe para todo el mundo. Los piuranos son personas que reconocen sus errores y saben cómo pedir perdón. Piura ayuda al Papa Francisco a ayudar a los pueblos humildes del mundo. Eso revela un carácter del piurano que es admirable para los demás.

–¿Cómo quiere que los piuranos lo recuerden?

–Como uno más entre ellos. Que los quiere mucho. Y como alguien que agradece su fe y la forma de ver sus vidas. Recordarme como una persona que los aprecia en la fe con la que ellos viven. Ellos son grandes.

–¿Los piuranos todavía tienen sed de cristianismo?

–Sí. La sociedad todavía es religiosa. Sabemos lo que es una sociedad secular, que dejan practicamente a Dios de lado y solo viven para si misma y a su manera. Muchos que vienen de los Estados Unidos viven en sociedades seculares y descubren en Piura una ciudad católica que respeta y reconoce a Dios. Yo diría que todo el pueblo de Piura sabe que Dios está con nosotros.
Aquí todavía hay un sentir de la fe.

–¿Los piuranos tenemos padre Uhen para rato?

–Yo soy miembro del Arquidiócesis. No puedo moverme sin el permiso del arzobispo. Por eso me dicen en La Legua que tienen un nicho en el cementerio en donde voy a descansar.

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