El respeto por la vida y la dignidad humana

El respeto por la vida y la dignidad humana

En la Constitución Política del Perú encontramos que entre las garantías fundamentales que están consagradas en su articulado está la obligación del Estado de tutelar y respetar el derecho de cada persona a su dignidad (Art.1) y a su vida (Art.2). Ello quiere decir, en buen castellano, que todos los ciudadanos sin distinción alguna deben gozar de esta tutela estatal efectiva que tiene que ejercerse a través de todos los organismos públicos en sus respectivos campos jurisdiccionales.

Estas garantías no siempre son tuteladas de manera efectiva y rápida por los organismos que componen la compleja estructura del Estado. Por eso es que se cometen, cotidianamente, tantas violaciones de los derechos humanos fundamentales a vista y paciencia de las autoridades. Instituciones tutelares como el Poder Judicial y el Ministerio Público, que tienen el deber de cautelar la legalidad y la legitimidad en todo el país, por una serie de causas que determinan su actuación, no hacen sentir esta tutela en favor de los peruanos. Lo mismo ocurre con los gobiernos municipales y con las instituciones policiales en cuyos fueros se cometen atropellos a veces por negligencia y en otras por corrupción.

El incendio pavoroso que se acaba de producir en Lima es la consecuencia de la falta de atención y de intervención oportuna de los funcionarios de la Municipalidad Metropolitana de Lima para prever estos desastres combatiendo la congestión en locales industriales y comerciales, como el Centro Comercial “Nicolini” en donde para vergüenza del Perú hasta se mantenía una explotación humana semejante a la de los más oscuros tiempos de la esclavitud. ¿Dónde estaba el alcalde Castañeda y sus regidores, funcionarios, serenos etc.? La indolencia es una forma de complicidad.

La presencia de oficiales de la Policía Nacional, responsables de proteger la vida, la seguridad y el patrimonio de los ciudadanos en bandas de delincuentes ha sido un bochornoso espectáculo que deteriora sensiblemente la imagen de la PNP. La gente por ello desconfía y se atemoriza ante una eventual intervención policial porque no sabe generalmente qué le puede suceder.


Escrito por: Manuel Antonio Rosas C.
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Manuel Antonio Rosas C.

Manuel Antonio Rosas C.

Abogado y especialista de temas culturales. Es presidente del patronato de cultura de Piura.